lunes, 22 de mayo de 2017

Capítulo 14: Percy y Canuto

En el capítulo 14 de Harry Potter y la Orden del Fénix, llega el fin de semana y todos se pueden tomar un respiro, lo que no significa que todo vaya a ir de miedo.

Tras una semana tan dura, Harry se despierta aliviado, pues podrá disfrutar al fin de unos momentos de paz desde que empezó el curso.

Aún le sigue dando vueltas a lo de la cicatriz, así que decide enviarle una carta a Sirius. Hay que decir que se esforzó mucho en que no se pudiera sacar nada de la carta, pero quizás podría haber pensado en cómo iba a darle Sirius la información​ sin desvelársela a quien leyera la carta.

En todo caso, Harry tiene suerte en el momento escogido para mandarla y se encuentra con Cho, pudiendo al fin tener una conversación con ella, y cuando Cho le defiende frente a Filch y le hace un cumplido por enfrentarse a Umbridge Harry se queda en una nube.

El día sigue yendo bien mientras Harry y Ron entrenan juntos antes de que lleguen los demás, pero en el entrenamiento las burlas de los gemelos (no con mala intención, pero en un mal momento) y la presencia de los de Slytherin lleva a Ron a liarla por los nervios, llevando a un desastre de entrenamiento. El gran problema de Ron es su falta de autoestima, y colocarlo en el equipo es una buena forma de hacer que se enfrente a ello por parte de Rowling.

A partir de ese momento el clima se vuelve más tristón. Para empezar, Harry y Ron tienen que hacer todos sus deberes, y han perdido buena parte del sábado. Cuando están terminando, Ron recibe una carta de Percy, en la que le anima a seguir sus pasos y no verse más con Harry, declarando con total sinceridad la política del Ministerio.

Esa carta causa un gran impacto en el grupo: Ron de inmediato rechaza de plano la oferta de Percy, dejando claro que él va a seguir su propio camino; Hermione, al ver esto, comprende por qué Ron quiere estar en el equipo de quidditch, para hacerse un nombre por sí mismo, y que Harry ha entendido eso y quiere ayudarle aunque le perjudique, así que se ofrece a ayudarles con los deberes.

Por su parte, Harry reflexiona sobre cómo puede cambiar la opinión que tienen otros sobre él según la circunstancia, pues hace pocos meses Percy bien hubiera dicho lo contrario de lo que está diciendo ahora. En este momento se acuerda de Sirius, que también tiene que aguantar que la gente a quien le caía bien ahora lo quiera entre rejas, y por algo que no es su culpa.

Y es ahora cuando Sirius hace acto de presencia, en la chimenea de la sala común. Como dije antes, Sirius no tiene forma de responder a Harry sin arriesgarse a pasar información, y en su aburrimiento decide jugársela y ver si los pilla solos.

Aunque no están muy conformes con sus métodos, los chicos le escuchan y reciben varias respuestas: Hagrid está de misión, como sospechaban, pero no se conoce su paradero. Sabemos un poco más de Umbridge, de su miedo a los híbridos, y que su misión es impedir que los alumnos aprendan conjuros ofensivos para que Dumbledore no pueda usarlos contra el Ministerio, por absurdo que resulte. En todo caso, no parece ser una mortífaga, lo que no quita que no sea una persona horrible, como sabiamente explica Sirius.

No es tan sabio en sus constantes intentos de ponerse en riesgo para ver a los chicos, incluso proponiendo ir a Hogsmeade. Harry no está en absoluto de acuerdo, y Sirius termina yéndose molesto. Aunque no quiera reconocerlo, su estancia en Azkaban le ha hecho mucho daño, y en parte sigue siendo ese joven rebelde que sus compañeros ya han dejado​ atrás. Hay todo un ensayo psicológico que sacar del personaje de Sirius, pero ya lo iré diciendo poco a poco durante este libro.

Y así termina esta larga semana, con algunas cosas buenas, otras mucho peores y varios malos presentimientos, pues Percy ha dejado entrever que la próxima semana va a tener su propia problemática. A ver qué pasa.

Observaciones y curiosidades:

  • En la carta a Sirius, Harry debería hacer referencia a la que le escribió en el segundo capítulo del libro anterior, pero en la traducción parece que habla de el verano que acaba de terminar, y en el que no ha hablado de su cicatriz con Sirius.
  • El chivatazo que le dieron a Filch parece una excusa de Umbridge para que el conserje le confisque cualquier carta que piense enviar.
  • Cho se va por el ala oeste del castillo, que es donde se encuentra la sala común de Ravenclaw.
  • Es de suponer que Sturgis estaba bajo la maldición imperius y trataba de entrar en el Departamento de Misterios cuando le pillaron. Su silencio podría ser por el efecto de la maldición.
  • En el original, cuando Katie tiene que irse a la enfermería por todo lo que está sangrando, los gemelos dicen que ha debido comerse uno de sus turrones sangranarices por error (no está muy claro si le dieron la parte que no era o la medicina reaccionó mal ante un sangrado natural). En la traducción no pillan la referencia y dicen que debe de haberse tragado un manantial de sangre por equivocación.

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