lunes, 15 de mayo de 2017

Capítulo 13: Castigo con Dolores

En el capítulo trece de Harry Potter y la Orden del Fénix, la semana no mejora para Harry mientras trata de compaginar sus tareas con los castigos de Umbridge, que resultan ser aún peor de lo que se creía.

Como resultado de su arrebato ante Umbridge, los otros alumnos han aumentado en sus cuchicheos, algunos por curiosidad, otros por incredulidad. Tal vez algunos están tratando de provocar a Harry para que les cuente más de lo que pasó aquella noche.

Harry trata de hacer caso al consejo de McGonagall, pero los castigos ya le están fastidiando antes de empezar: Angelina le echa la bronca por no poder ir a las pruebas y los profesores les están cargando con más tareas que nunca, y que Harry no puede hacer porque​ echa la tarde en el despacho de Umbridge.

Los castigos en sí no son menos que terribles; forzarte a autolesionarte no es en absoluto un castigo aceptable bajo ninguna circunstancia, y nadie hubiera dicho nada si Harry se hubiera quejado, pero no va a hacerlo por varias circunstancias.

La primera es un mal efecto secundario de la charla de McGonagall y la actitud de Dumbledore: no piensa que su problema sea lo bastante importante como para molestarles cuando están ocupados con la guerra, y a la vez siente demasiado orgullo como para dejar ver su dolor a nadie, incluso a sus amigos. Es el esquema tristemente habitual de una víctima de abusos.

Y no es que sus amigos se estén percatando del asunto; Ron está ocupado entrenando para presentarse a las pruebas de guardián, y Hermione se ha volcado en su inútil campaña de mini gorros. Por supuesto, al final lo descubren, pero Harry sigue sin querer compartir su problema más de lo estrictamente imprescindible, entrando en el juego de Umbridge cuando pretende todo lo contrario. Y las tareas de clase se siguen acumulando.

Todo culmina el viernes, cuando al fin Harry deja escapar un espasmo de dolor delante de ella, pero no en la mano, sino en la cicatriz. Es pura coincidencia, por supuesto, pero ya plantea dudas sobre la profesora, y al menos la deja satisfecha por ahora.

En todo caso, Harry no sabe esto, y la celebración por el nombramiento de Ron queda empañado por sus sospechas, con Harry decidiéndose a mandar una carta a Sirius a pesar de los riesgos. Veamos cómo termina esta semana tan larga.

Observaciones y curiosidades:

  • El comentario de Malfoy sobre el interés del ministro en evaluar la enseñanza de Hogwarts previene de todo el asunto de la Suma Inquisidora.
  • Tristemente para Hermione, los elfos domésticos se niegan a recoger los gorros que ha cosido hasta el punto de negarse a limpiar la sala común, así que Dobby lo tiene que hacer todo él y es quien se lleva todos los gorros.

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