lunes, 30 de mayo de 2016

Capítulo 3: La invitación

En el tercer capítulo de El cáliz de fuego, Harry tiene que sufrir la vida diaria con los Dursley, pero una invitación inesperada le alegrará el día.

Después de haber dado un repaso a la vida mágica de Harry, este capítulo nos reintroducimos en la vida "familiar" de Privet Drive, que ha cambiado un poco desde la última vez que vimos a los Dursley.

Aunque Dudley sigue siendo un niño mimado, que puede sacar malas notas y ser un abusón en el patio del colegio porque sus padres harán oídos sordos a todo, el tema de la alimentación les ha obligado a poner a dieta a Dudley, restringiendo un poco su libertinaje. Al final sólo servirá para que se convierta en un matón forzudo en vez de en uno gordo, pero en fin.

Además, para que Dudley no se sienta tan mal, Petunia obliga a Vernon y a Harry (ella también se sacrifica) a seguir la misma dieta que Dudley (a Vernon tampoco le vendría mal, pero sin duda Harry no la necesita). Me parece bastante absurdo, es una muestra más de lo ridículamente mimado que está Dudley, que parece que no puede aguantar pasarlo un poco mal si los que están a su alrededor no lo pasan mal también.

La otra cosa que ha cambiado es que Harry ya no está tan dispuesto a sufrir en silencio el acoso de los Dursley; cuando se enteró de lo de la dieta, pidió a sus amigos que le mandaran comida, y cuando Vernon empieza a meterse con la magia no duda en responderle. Ya el año anterior vimos que Harry estaba dispuesto a negociar en vez de callar, y ahora da un paso más.

El catalizador es una carta de la señora Weasley para pedir permiso a los Dursley y que Harry vaya con ellos a los Mundiales de Quidditch. Molly es muy amable en su carta, y hace lo que una madre cualquiera haría para pedir permiso a los padres del amigo de su hijo, pero Vernon sólo se fija en los detalles que les hacen distintos a ellos y que le resultan raros y extraños, aunque sean bienintencionados. Si bien el tema de llenar el sobre de sellos puede llamar la atención, no es ni mucho menos para ponerse como se pone Vernon.

Por supuesto, Harry está deseando ir a los Mundiales, y no va a dejar que la intolerancia de Vernon le chafe la oportunidad de largarse de allí hasta el siguiente verano y asistir a un gran evento de quidditch. Por eso, no duda en jugar la carta de Sirius, ya mencionada pero que ahora vemos en directo, y que resulta muy efectiva.

Da gusto ver a Harry salirse con la suya por una vez con los Dursley, y más sabiendo que al ir a Privet Drive los Weasley para recoger a Harry las dos familias van a estar cara a cara. Eso sólo puede salir bien.

Observaciones y curiosidades:
  • Pig significa "cerdo" en inglés, de ahí que Harry se confunda por el nombre de la lechuza de Ron. Supongo que esto no hace falta explicarlo, pero así tengo algo que poner en la sección XD.

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