lunes, 2 de mayo de 2016

Capítulo 22: Más lechuzas mensajeras

En el último capítulo de El prisionero de Azkaban, es hora de cerrar la trama, con todos los personajes un poco más sabios al final de este curso.

Aunque en este capítulo no hay tanto contenido como en los anteriores, en parte se agradece, pues buena parte de ellos habían consistido en explicar tramas. con los consiguientes muros de texto. También sucede aquí en algunos puntos, pero buena parte de la acción la llevan los personajes con sus actos.

Continuamos donde lo dejamos, con Harry y Hermione despidiéndose de Sirius y con las prisas de volver a la enfermería en el momento en el que sus otros yo se marchen al pasado. Se trata de dar una sensación de urgencia, pero el lector sabe que lo conseguirán, pues más dificultades a estas alturas sería demasiado. Harry y Hermione se intercambian con sus otros yo y esperan.

La reacción no se hace esperar; Fudge está enfadado por la huida de Sirius, pero al lado de Snape su enfado parece más un malestar resignado. Snape está simplemente colérico; al igual que pasó en la cabaña, sus acciones se pueden entender sabiendo lo que le pasó con Lily y demás, pero lo que no puedo perdonar de ninguna manera es que se vengue revelando públicamente que Lupin es un hombre lobo para que le echen (y sabiendo que necesitaba el trabajo). Muy maduro, Snape. Si en su momento respetaba su profesionalidad como profesor al darle a Lupin la poción que necesitaba, ahora digo todo lo contrario.

Harry le ruega a Lupin que no se vaya (y sus compañeros opinan lo mismo), pero aunque aprecia el gesto, el profesor toma la responsabilidad después de lo sucedido la noche anterior. Es normal que no vea el año por perdido, pues recuperó a un amigo y pudo conocer al hijo de otro. La vida no es fácil para Lupin, pero su presencia ha influido mucho en los personajes de este libro y este es un buen final para él, al menos por el momento.

Tras la marcha de Lupin, Harry y Dumbledore tienen la clásica charla de final de curso, si bien no es tan densa como en los libros anteriores (se agradece). Esencialmente trata sobre nuestros seres queridos y cómo influyen en nosotros, tema en el que Harry ha podido pensar largo y tendido ese curso. Lo que no sabe es que Dumbledore también ha sufrido en ese sentido; su declaración de que nuestros seres queridos nunca nos abandonan cobra un nuevo matiz con esa información y profundiza aún más en la relación entre los dos personajes.

Y así, se termina un nuevo curso. Harry, Ron y Hermione han podido crecer como personas y no son los mismos que empezaron el libro: Ron ha aprendido a tener en cuenta las opiniones de los demás y a no juzgar sin detenimiento, Hermione a no abarcar más de la cuenta y dejarse ayudar, y Harry ha podido madurar en su concepción del bien y el mal. Por supuesto aún tienen que crecer, pero este año han dado un gran paso.

La carta de Sirius pone punto final al capítulo y al libro; le da a Harry la esperanza final que necesitaba para afrontar un nuevo verano con los Dursley, perspectiva que le dolía más de lo habitual por el deseo de haberse quedado con Sirius. Así, aunque no pueda estar con él físicamente, su padrino le seguirá ayudando, y estará siempre con él. Y eso es al fin y al cabo en lo que consiste la esperanza, en tener algo a lo que poder aferrarte en tus peores momentos.

Y con esto termina El prisionero de Azkaban; la semana que viene haré el riguroso análisis de la versión cinematográfica, y dado que empezamos mayo, esta semana traduciré un texto de Pottermore, en concreto el referido a los giratiempos, como comenté. ¡Que lo disfrutéis!

Observaciones y curiosidades:
  • Como muchos habréis notado, el nombre de este capítulo es una referencia al primero del libro, en una especie de semejanza inicio-cierre. 
  • Es divertido pensar en la perspectiva de Dumbledore, pues justo tras despedirse de Harry y Hermione los vuelve a ver con la línea temporal cambiada. Con todo, la versión de la película es más divertida. 
  • En la traducción, Fudge no supone que Sirius haya desaparecido, sino que se haya desaparecido, es decir, que haya usado la aparición para huir del castillo, algo imposible, como dice Snape. Es una distinción sutil pero necesaria. 
  • En el original, la señora Pomfrey no dice que ha estado con los chicos desde que Dumbledore se fue (cosa que no es cierta), sino que les habría oído si hubieran intentado salir. 
  • ¿Cómo sabía Fudge que los dementores intentaron darle el beso a Harry? Harry no se lo dijo a él ni a Dumbledore, y Snape aún no estaba consciente entonces, porque no sabía quién lanzó el patronus ciervo. ¿Quizá se lo dijeron los propios dementores? Alguna forma tendrán de comunicarse. 
  • El comentario de Dumbledore de que la profecía de Trelawney es la segunda verdadera que ha hecho es muy importante; la primera es trascendental para la historia de la saga. 
  • La mano de plata que le otorgará Voldemort a Colagusano incluye una contramedida para evitar problemas en caso de que la deuda que ha contraído con Harry le impida hacer lo que tenga que hacer, y será lo que le lleve a la muerte. 
  • En un error de continuidad, se dice que Fred y George sacaron varios TIMOS, cuando las notas de esos exámenes no se dan hasta julio.  

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