lunes, 6 de junio de 2016

Capítulo 4: Retorno a La Madriguera

El el cuarto capítulo de Harry Potter y el cáliz de fuego, los Dursley y los Weasley tienen su primer encuentro, con divertidos resultados.

La inminente llegada de los Weasley al número cuatro de Privet Drive tiene a los Dursley revolucionados, como es lógico. En la última visita que les vimos tener en su casa con alguien que no es de su familia (los Mason, en La cámara secreta) los Dursley estaban empeñados en tener un guión fijo y que todo saliera a la perfección. Evidentemente no se van a tomar tales molestias con los Weasley, pero sí que quieren que todo parezca normal ante vecinos y conocidos.

Como comenta bien Harry para sí, Vernon se pone su mejor traje en un intento de parecer intimidante, y cada dos por tres hace insidiosas observaciones sobre sus "rarezas", que espera que no muestren mientras están allí, no vaya a ser que los vecinos les relacionen con gente de su clase. Es la intolerancia más recalcitrante. Por supuesto, en cuanto sus visitantes se retrasan los Dursley no dudan en aprovechar para meter cizaña.

Por su parte, los Weasley lo preparan todo para hacer el encuentro lo más agradable posible. Arthur podría haber llegado solo mediante aparición y haberse ido con Harry, pero le pareció mejor llevarse a sus hijos y quizá charlar un poco con los Dursley, incluso tomándose las molestias de conectar temporalmente la chimenea del número cuatro de Privet Drive con la de su casa para hacerlo de la forma más cómoda posible. Lástima que todo salga tan mal.

Dado que los Dursley han cegado su chimenea para poner una estufa eléctrica, Arthur tiene que derribarla para poder acceder al domicilio (por supuesto, con la intención de restaurarlo todo después, cosa más fácil para él de lo que probablemente piensan los Dursley). Este imprevisto tiene el efecto secundario de derribar cualquier reacción ensayada que hubieran podido tener los Weasley normalmente, dejándolos aterrados. Seguramente la sombra de Hagrid aún planea sobre ellos.

Aunque Arthur trata de entablar conversación casual, los Dursley, asustados y furiosos a la vez, prefieren no seguirle el juego, esperando que se vaya cuanto antes, como cuando te topas con un borracho de aspecto peligroso que trata de hablar contigo. Al final Arthur decide que lo mejor es irse sin más, pero se sucede una última complicación.

Fred y George, que habían oído de Harry lo abusón que es Dudley, deciden darle una lección "dejando caer" un caramelo especial que alarga la lengua de quien se lo come, sabiendo que está a dieta y que no podrá resistirse. Aunque tienen buena intención, su jugarreta sólo le complica las cosas a Arthur, pues confirma las suposiciones que tenía Vernon de los magos y causa que pase del estado miedo/ira a ira total.

Y así se despide Harry de los Dursley por este curso, saliendo apresuradamente por la chimenea mientras Vernon intenta agredir a Arthur a base de lanzarle lo que tenga a mano y Petunia trata de arrancarle a Dudley su lengua. Sí, me sigo preguntando por qué le siguen aceptando en su casa cada verano.

Entramos en junio y toca texto de Pottermore. En honor de los Dursley, este mes contaré su historia, que me han dado un poco de pena en este capítulo. ¡Espero que lo disfrutéis!

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Vernon dice que espera que los Weasley vayan con ropa "normal" porque sabe cómo van habitualmente, probablemente se refiera a cuando los magos se dejaron ver con sus túnicas habituales tras la caída de Voldemort. 
  • En la traducción española, creo que no está muy claro lo que planea hacer Arthur; en el original dice que los chicos se irán por la chimenea, él se quedará para dejar la estufa como estaba, y se irá mediante aparición, no con polvos flu. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario