jueves, 9 de junio de 2016

Vernon y Petunia Dursley/Número 4 de Privet Drive

En el texto (o más bien textos) de Pottermore de este mes, descubriremos algunas incógnitas sobre nuestra familia muggle favorita, los Dursley. ¿Cómo se conocieron Vernon y Petunia? ¿Cuánto saben de la magia? ¿Por qué odian tanto a los Potter? ¿En qué estaba pensando Rowling cuando los creó? Esto y mucho más, en las líneas siguientes:

"La tía y el tío de Harry se conocieron en el trabajo. Petunia Evans, para siempre resentida de que sus padres parecieran valorar más a su hermana bruja que a ella, abandonó Cokeworth para siempre con el fin de realizar un curso de mecanografía en Londres. Esto la llevó a un trabajo de oficina, en el que conoció al extremadamente no mágico, tendencioso y materialista Vernon Dursley. Grande y sin cuello, a Petunia este ejecutivo junior le pareció todo un modelo de hombría. Él no sólo le devolvía su interés romántico, sino que era deliciosamente normal. Tenía un coche perfectamente correcto y quería hacer cosas completamente ordinarias, y para cuando la hubo llevado a una serie de sosas citas, durante las cuales él habló principalmente de sí mismo y de sus predecibles ideas sobre el mundo, Petunia ya soñaba con el momento en el que le pusiera el anillo en el dedo.

Cuando, con el tiempo, Vernon Dursley le propuso matrimonio, de forma muy correcta, sobre una rodilla en el cuarto de estar de la madre de él, Petunia aceptó de inmediato. La única tara en su delicioso bálsamo era el temor a lo que su nuevo prometido pudiera pensar de su hermana, que en aquel momento cursaba su último año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Vernon era propenso a despreciar incluso a la gente que llevara zapatos marrones con traje negro; Petunia apenas podía soportar pensar en qué opinaría de una joven que pasaba la mayor parte de su tiempo llevando túnicas y realizando conjuros.

Le confesó la verdad durante una cita empañada de lágrimas, en el oscuro coche de Vernon mientras se sentaban frente al local en el que Vernon había comprado un aperitivo para después del cine. Vernon, como Petunia había esperado, se quedó muy impactado; sin embargo, le dijo a Petunia de forma solemne que nunca le echaría en cara tener a un monstruo por hermana, y Petunia se lanzó hacia él con una gratitud tan violenta que le hizo soltar su salchicha rebozada.

El primer encuentro entre Lily, su novio James Potter, y la pareja recién prometida, fue bastante mal, y su relación cayó en picado a partir de ahí. A James le divertía Vernon, y cometió el error de dejarlo ver. Vernon trató de ser condescendiente con James preguntándole qué coche conducía, y James le describió su escoba de carreras. Vernon supuso en alto que los magos tenían que vivir del beneficio de desempleo, y James le habló sobre Gringotts, y de la fortuna que sus padres habían juntado allí, en oro sólido. Vernon no estaba seguro de si se estaba burlando de él o no, y se fue poniendo furioso. La tarde acabó con Vernon y Petunia saliendo apresuradamente del restaurante, mientras Lily se deshacía en lágrimas y James (un poco avergonzado de sí mismo) le prometía arreglar las cosas con Vernon a la primera oportunidad.

Eso nunca ocurrió. Petunia no quiso que Lily fuera su dama de honor, pues estaba cansada de verse en su sombra; Lily se sintió dolida por ello. Vernon se negó a hablar con James en la recepción, pero le describió a los otros, sabiendo que James le escuchaba, como "una especie de mago aficionado". Una vez casada, Petunia se fue volviendo cada vez más como Vernon. Le encantaba su casita cuadrada en el número cuatro de Privet Drive. Ahora estaba a salvo de objetos que se comportaban de forma extraña, como teteras que cantaban tonadillas cuando pasaba por su lado, o largas conversaciones sobre cosas que no entendía, con nombres como "quidditch" y "transfiguración". Ella y Vernon decidieron no asistir a la boda de Lily y James. La última carta que recibió de Lily y James fue el anuncio del nacimiento de Harry, y después de una mirada desdeñosa, Petunia la tiró a la basura.

El shock de encontrar a su sobrino huérfano en su puerta poco más de un año después fue, por tanto, extremo. La carta que le acompañaba contaba cómo sus padres habían sido asesinados, y pedía a los Dursley que le acogieran. Explicaba que, debido al sacrificio que Lily había hecho al dar su vida por la de su hijo, Harry estaría a salvo de la venganza de Lord Voldemort mientras pudiera llamar hogar al lugar en el que residiera la sangre de su madre. Esto significaba que el número cuatro de Privet Drive era su único santuario.

Antes de la llegada de Harry, Petunia sólo se había decidido aún más a suprimir cualquier mención sobre su hermana. Ella tenía algunos sentimientos latentes de culpabilidad por la forma en que había cortado a Lily (quien sabía, en el fondo de su corazón, que siempre la quiso) de su vida, pero estaban enterrados bajo una considerable cantidad de celos y rencor. Petunia tenía también enterrada en su corazón (y nunca le habló a Vernon de ello) su antigua esperanza de mostrar ella también signos de magia, y poder ir a Hogwarts.

Tras leer el sorprendente contenido de la carta de Dumbledore, sin embargo, que contaba cómo Lily había muerto valientemente, sintió que no tenía más opción que acoger a Harry, y criarle junto a su propio y atesorado hijo, Dudley. Lo hizo a regañadientes, y se pasó el resto de la infancia de Harry torturándole por la elección que ella tomó. El disgusto de tío Vernon por Harry proviene en parte, como sucedió con Severus Snape, del gran parecido de Harry con su padre, al que ambos tanto detestaban.

Sus mentiras a Harry sobre cómo murieron sus padres estaban basadas en gran parte en sus propios miedos. Un mago tenebroso tan poderoso como Lord Voldemort les asustaba demasiado para poder contemplar tal posibilidad, y como con todos los temas que encontraban inquietantes o desagradables, lo empujaron hasta el fondo de su mente y mantuvieron la historia del accidente de coche con tanta consistencia que casi consiguieron convencerse a sí mismos de que era cierta.

Aunque Petunia se crió junto a una bruja, es notablemente ignorante sobre la magia. Ella y Vernon compartían la confusa idea de que de alguna forma conseguirían sacarle a Harry su magia, y en un intento de evitar las cartas que llegaban de Hogwarts en el undécimo cumpleaños de Harry, ella y Vernon cayeron en la vieja superstición de que las brujas no pueden atravesar el agua corriente. Dado que había visto a Lily cruzar riachuelos y piedras en el río con frecuencia, no debería haberse sorprendido cuando Hagrid no tuvo dificultad en abrirse paso por el mar tormentoso hasta la cabaña en la roca."

Pensamientos de JK Rowling:

"Vernon y Petunia tuvieron ese nombre desde su creación, y nunca pasaron por un periodo de nombres de prueba, como les pasó a muchos otros personajes. "Vernon" es simplemente un nombre que nunca me ha interesado mucho. "Petunia" era el nombre que le daba siempre a los personajes femeninos desagradables en los juegos de imaginar que tenía con mi hermana Di cuando éramos muy pequeñas. Nunca estuve muy segura de dónde lo saqué, hasta que recientemente un amigo mío me mostró unas películas de información pública que emitían por televisión cuando éramos pequeños (él colecciona este tipo de cosas y las copia en su portátil para verlas a placer). Una de ellas era una animación en la que un matrimonio estaba sentado en un acantilado disfrutando de un picnic mientras veían a un hombre ahogándose en el mar bajo ellos (el sentido del filme era que no hay que devolver el saludo, sino llamar al guardacostas). El marido llamaba a su mujer Petunia, y de pronto me pregunté si no fue de allí de donde saqué este muy improbable nombre, pues nunca he conocido a nadie ni he leído sobre nadie llamado Petunia, que yo sepa. El subconsciente es una cosa muy extraña. La Petunia de dibujos era un personaje rollizo y alegre, así que parece que sólo cogí de ella el nombre.

El apellido "Dursley" lo tomé de la ciudad del mismo nombre de Gloucestershire, que no queda muy lejos del lugar en el que nací. Nunca he visitado Dursley, e imagino que estará lleno de gente encantadora. Fue la entonación de la palabra lo que me interesó, no ninguna asociación con el lugar.

Los Dursley son reaccionarios, prejuiciosos, de mente cerrada, ignorantes e intolerantes; casi todo lo que menos me gusta. Quería sugerir, en el último libro, que algo decente (un amor olvidado hace mucho pero aún ardiendo levemente; darse cuenta de que podría no volver a ver nunca los ojos de Lily otra vez) casi salió con esfuerzo de tía Petunia cuando se despidió de Harry por última vez, pero no es capaz de admitirlo, o de mostrar sentimientos enterrados tanto tiempo. Aunque algunos lectores quisieron más de tía Petunia durante esta despedida, yo pienso aún que hice que se comportara de una forma consistente con sus pensamientos y sentimientos a lo largo de los anteriores siete libros.

Nadie pareció esperar nada mejor de tío Vernon, así que no quedaron decepcionados."

Número 4 de Privet Drive:

"El nombre de la calle en la que viven los Dursley es una referencia a la más suburbana de las plantas, el aligustre (privet bush), que forma los setos bien cuidados que rodean muchos de los jardines ingleses. Me gustó la asociación con los suburbios y el cerramiento, pues los Dursley son de clase media y con suficiencia de serlo, y decididos a mantenerse separados del mundo mágico. El nombre de su barrio es "Little Whinging", que una vez más suena apropiadamente provinciano y altanero, pues "whinging" es un término coloquial en Gran Bretaña para whining, que significa "quejarse" en inglés.

Aunque describo la casa de los Dursley como grande y cuadrada, apropiada para el estatus de Vernon como director de una compañía, cada vez que escribía sobre ella imaginaba subconscientemente la segunda casa en la que vivía de pequeña, que, por el contrario, era una casa bastante pequeña con tres dormitorios en los suburbios de Winterbourne, cerca de Bristol. Fue consciente de esto por primera vez cuando entré en el número cuatro de Privet Drive que se había construido en los estudios Leavesden, y me encontré en una réplica exacta de mi antigua casa, desde la posición de la alacena bajo las escaleras hasta la localización precisa de cada habitación. Dado que nunca le había descrito mi antigua casa a ningún diseñador o productor, ésta fue otra de las inquietantes experiencias que la filmación de los libros de Potter me hizo pasar.

Por ninguna razón en especial, nunca me ha gustado mucho el número cuatro, pues siempre me ha parecido un número muy duro y poco permisivo, y por eso lo planté en la puerta delantera de los Dursley."

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