viernes, 10 de marzo de 2017

Remus Lupin

El texto de esta semana va sobre Lupin, cómo fue su vida antes de conocerle en El prisionero de Azkaban y detalles de lo que estuvo haciendo como miembro de la Orden del Fénix, y cómo él y Tonks llegaron a ser algo más que compañeros. ¡Disfrutadlo!

"Padres

Remus Lupin fue el único hijo del mago Lyall Lupin y su mujer muggle Hope Howell.

Lyall Lupin fue un joven muy inteligente aunque bastante tímido que, a sus treinta años, ya se había convertido en una autoridad de renombre en apariciones de espíritus no humanos. Estos incluían poltergeist, Boggart y otras criaturas extrañas que, aunque a veces parecen y se comportan como fantasmas, nunca han estado realmente vivos y permanecen como un misterio incluso para el mundo mágico.

En un viaje de investigación a un denso bosque de Gales en el que se suponía que se ocultaba un boggart especialmente agresivo, Lyall se topó con su futura esposa. Hope Howell, una preciosa chica muggle que trabajaba en una oficina de seguros en Cardiff*1*, y que había tomado un desaconsejable camino por lo que ella creía que era un inofensivo bosque. Los boggarts y los poltergeist pueden ser percibidos por los muggles, y Hope, una persona particularmente imaginativa y sensible, se había convencido de que algo la observaba de entre los oscuros árboles. Eventualmente, su imaginación se volvió tan activa que el boggart asumió una forma: la de un hombre enorme, de aspecto siniestro, que se acercaba hacia ella aullando y con las manos estiradas hacia ella. Al oírla gritar, el joven Lyall acudió a toda prisa por entre los árboles, haciendo que la aparición se encogiera en un grupo de setas al agitar su varita. La aterrada Hope pensó, en su confusión, que había hecho huir al hombre que pensaba atacarla, y las primeras palabras que él le dijo ("no pasa nada, sólo era un boggart") le pasaron inadvertidas. Lyall tomó la sabia decisión de no hablar más de boggarts, y en su lugar estuvo de acuerdo en que el hombre era muy enorme y aterrador, y que lo más sensato era que él acompañara a Hope a casa para protegerla.

La joven pareja terminó enamorándose, y ni siquiera la vergonzosa admisión de Lyall, hecha meses después, de que Hope nunca había estado realmente en peligro, perturbó su entusiasmo por él. Para la delicia de Lyall, Hope aceptó su propuesta de matrimonio y se lanzó con entusiasmo a preparar la boda, completándola con una tarta con guinda de Boggart.

El primer y único hijo de Lyall y Hope, John, nació al año del matrimonio. Era un niño sano y feliz, mostró señales tempranas de magia y sus padres imaginaban que seguiría los pasos de su padre, estudiando en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Mordido

Cuando Remus tenía cuatro años la actividad de los magos oscuros se estaba incrementando por todo el país. Aunque pocos sabían entonces lo que se hallaba tras los ataques y los avistamientos, el primer ascenso al poder de Lord Voldemort estaba en progreso y los mortífagos estaban reclutando toda clase de criaturas tenebrosas para que se unieran en su intento de derrocar al Ministerio de Magia. El Ministerio requirió los servicios de las autoridades en criaturas tenebrosas, incluso las menores como boggarts y poltergeist, para que ayudaran en la comprensión y la contención de la amenaza. Lyall Lupin estuvo entre aquellos a los que pidieron unirse al Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas, algo que hizo encantado. Fue allí donde Lyall se vio las caras con un hombre lobo llamado Fenrir Greyback, al que habían llevado para interrogarle por la muerte de dos niños muggles.

El Registro de Hombres Lobo estaba muy mal mantenido. Los hombres lobo sufrían de tanta discriminación por parte de la sociedad mágica que generalmente evitaban el contacto con otras personas; vivían en autodenominadas "manadas"y hacían todo lo posible por evitar el registro. Greyback, cuya identidad de hombre lobo era desconocida para el Ministerio, afirmó no ser nada más que un vagabundo muggle que estaba muy asombrado de encontrarse en una habitación llena de magos, y horrorizado de oír hablar de esos pobres niños muertos.

La vestimenta sucia de Greyback y su ausencia de varita fueron suficiente para convencer a dos de los miembros del comité de interrogatorios, que estaban hasta arriba de trabajo y eran bastante ignorantes, de que decía la verdad, pero Lyall Lupin no se dejó engañar tan fácilmente. Reconoció ciertas señales en el aspecto y comportamiento de Greyback y pidió al comité que lo retuvieran en custodia hasta la siguiente luna llena, que sería en unas veinticuatro horas.

Greyback se quedó callado mientras los otros miembros del comité se burlaban de Lyall ("Lyall, cíñete a los boogarts de Gales, que es lo que se te da bien"). Lyall, que normalmente era un hombre tranquilo, se enfadó muchísimo. Describió a los hombres lobo como "malvados, sin alma, merecedores de nada más que la muerte". El comité ordenó a Lyall salir de la habitación, el jefe del comité se disculpó con el vagabundo muggle y Greyback fue soltado.

El mago que escoltó a Greyback fuera de la sala de interrogatorios debía usar con el un encantamiento desmemorizador, para que se olvidara de haber estado dentro del Ministerio. Antes de que tuviera la ocasión de hacerlo, fue reducido por Greyback y los dos cómplices que le estaban esperando en la entrada, y los tres hombres lobo huyeron.

Greuback no perdió el tiempo en compartir con sus amigos cómo les había descrito Lyall Lupin. Su venganza sobre el mago que pensaba que los hombres lobo no se merecían más que la muerte sería rápida y terrible.

Poco antes del quinto cumpleaños de Remus Lupin, mientras dormía pacíficamente en su cama, Fenrir Greyback abrió a la fuerza la ventana del niño y le atacó. Lyall llegó a la habitación a tiempo para salvarle la vida, echando a Greyback de la casa con varias y poderosas maldiciones. Sin embargo, a partir de entonces Remus sería un hombre lobo.

Lyall Lupin nunca llegó a perdonarse por las palabras que pronunció delante de Greyback en el interrogatorio: "malvados, sin alma, merecedores de nada más que la muerte". Había repetido como un loro la visión común que se tenía de los hombres lobos en su comunidad, pero su hijo era lo que había sido siempre, amistoso y listo, excepto por aquellos terribles periodos de luna llena en los que su hijo sufría una dolorosa transformación y se convertía en un peligro para quienes estuvieran cerca. Durante muchos años, Lyall mantuvo en secreto a su hijo la verdad sobre el ataque, incluyendo la identidad del atacante, pues temía las recriminaciones de Remus.

Infancia

Lyall hizo todo lo que pudo para encontrar una cura, pero ni pociones ni conjuros podían ayudar a su hijo. A partir de este momento, las vidas de la familia quedaron dominadas por la necesidad de ocultar la condición de Remus. Se fueron mudando de un pueblo a otro, marchándose en el instante en el que empezaran a correr rumores sobre el extraños comportamiento del chico. Los otros magos y brujas notaban lo enfermizo que se ponía Remus cuando se acercaba la luna llena, por no hablar de sus desapariciones mensuales. A Remus no le dejaban jugar con otros niños, por si se le escapaba la verdad sobre su condición. En consecuencia, y a pesar de lo que le querían sus padres, era un chico muy solitario.

Cuando Remus aún era pequeño, no resultaba difícil contenerle durante su transformación; una habitación cerrada y encantamientos silenciadores solían bastar. Sin embargo, según crecía, también lo hacía su yo lobuno, y a los diez años era capaz de derribar puertas y destrozar ventanas. Necesitaban conjuros cada vez más fuertes para contenerle y Hope y Lyall estaban cada vez más preocupados. Adoraban a su hijo, pero sabían que la comunidad mágica, ya temerosa por el avance de la actividad oscura, no sería permisiva con un hombre lobo descontrolado. Las esperanzas que alguna vez tuvieran para su hijo estaban arruinadas, y Lyall educó a Remus en casa, seguro de que nunca podría poner un pie en la escuela.

Poco antes del undécimo cumpleaños de Remus, nada menos que Albus Dumbledore, el director de Hogwarts, apareció sin ser invitado en la puerta de los Lupin. Sorprendidos y asustados, Lyall y Hope trataron de bloquearle la entrada, pero cinco minutos después, de alguna forma Dumbledore estaba sentado frente a la chimenea comiendo bollos y jugando a los gobstones con Remus.

Dumbledore explicó a los Lupin que sabía lo que le había pasado a su hijo. Greyback lo había estado propagando y Dumbledore tenía espías entre las criaturas tenebrosas. Sin embargo, Dumbledore les dijo a los Lupin que no veía razón por la que Remus no debía ir a la escuela, y describió los arreglos que había hecho para darle al chico un lugar seguro para sus transformaciones. Por el extendido prejuicio hacia los hombres lobo, Dumbledore accedió, por el propio bien de Remus, a mantener en secreto su condición. Una vez al mes se marcharía a una casa segura y cómoda en la villa de Hogsmeade, protegida por muchos conjuros y accesible sólo por un pasaje subterráneo desde los terrenos de Hogwarts, y donde podría transformarse en paz.

La emoción de Remus fue más allá de nada que hubiera conocido antes. Era el sueño de su vida conocer a otros niños y tener, por primera vez, amigos y compañeros de juego.

Escuela

Seleccionado en la casa de Gryffindor, Remus Lupin se hizo amigo rápidamente de dos chicos alegres, confiados y rebeldes, James Potter y Sirius Black. Ellos se vieron atraídos por el callado sentido del humor de Remus y por una bondad que valoraban, aunque ellos no la tuvieran siempre. Remus, siempre el amigo de los más apartados, fue bueno con el bajito y algo lento Peter Pettigrew, un compañero de Gryffindor, a quien James y Sirius podrían haber pasado por alto sin la persuasión de Remus. Pronto, los cuatro se volvieron inseparables.  

Remus funcionaba como la conciencia del grupo, pero a veces fallaba en ese sentido. No aprobaba su acoso a Severus Snape, pero quería tanto a James y Sirius, y estaba tan agradecido por su aceptación, que no siempre les plantaba cara tanto como debería haber hecho.

Inevitablemente, sus tres mejores amigos pronto expresaron curiosidad sobre el por qué Remus tenía que desaparecer una vez al mes. Convencido por su solitaria infancia de que sus amigos le abandonarían si supieran que era un hombre lobo, Remus se inventaba mentiras cada vez más elaboradas para explicar sus ausencias. James y Sirius adivinaron la verdad en su segundo año. Para la sorprendida gratitud de Remus, no sólo siguieron siendo sus amigos, sino que inventaron un ingenioso método de facilitarle su aislamiento mensual. También le dieron un mote que le seguiría por su educación: Lunático. Remus terminó su carrera en Hogwarts como prefecto.

La Orden del Fénix

Para cuando los cuatro amigos terminaron en la escuela, el ascenso de Lord Voldemort estaba casi completado. La verdadera resistencia contra él se concentraba en la organización encubierta llamada la Orden del Fénix, a la que se unieron los cuatro jóvenes.

La muerte de James Potter, junto a su mujer Lily, a manos de Lord Voldemort, fue uno de los eventos más traumáticos de la ya muy dolorosa vida de Remus. Sus amigos significaban aún más para él que para otros, porque desde hacía mucho ya había aceptado el hecho de que la mayoría de la gente le iba a tratar de intocable, y que no tenía posibilidad de casarse y tener hijos. Aún peor, en las veinticuatro horas siguientes perdió también a sus otros dos mejores amigos. Remus estaba en el norte del país por asuntos de la Orden del Fénix cuando se enteró de las terribles noticias, que uno de ellos había asesinado a otro, y que ahora estaba en Azkaban, un traidor hacia la Orden y para Lily y James.

La caída de Voldemort, una fuente de júbilo para el resto de la comunidad mágica, marcó el inicio de una larga racha de soledad e infelicidad para Remus. Había perdido a sus tres buenos amigos y, con la Orden dispersa, sus anteriores camaradas volvieron a sus vidas y con sus familias. Su madre ya había muerto, y aunque Lyall, su padre, siempre se alegraba de ver a su hijo, Remus se negaba a poner en peligro la vida tranquila de su padre mudándose con él.

Remus ahora vivía una existencia casi de pobreza, aceptando trabajos por debajo de su nivel de habilidad, sabiendo siempre que tendría que marcharse antes de que su patrón de ponerse enfermo una vez al mes levantara sospechas entre sus compañeros.

La poción matalobos

Un desarrollo en la comunidad mágica dio esperanzas a Remus: el descubrimiento de la poción matalobos. Aunque no evitaba que un hombre lobo perdiera su forma humana una vez al mes, restringía su transformación a la de un lobo ordinario y somnoliento. El mayor miedo de Remus siempre había sido la posibilidad de matar a alguien cuando no estaba en sus cabales. Sin embargo, la poción matalobos era compleja y los ingredientes muy caros. Remus no tendría ocasión de probarla sin admitir lo que era, así que continuó su existencia solitaria e itinerante.

Regreso a Hogwarts

Una vez más, Albus Dumbledore cambió el curso de la vida de Remus Lupin cuando le localizó en una cabaña ruinosa y medio derrumbada en Yorkshire. Encantado de ver al director, Remus se asombró cuando Dumbledore le ofreció el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Dumbledore sólo le pudo convencer cuando le explicó que tendría una dosis ilimitada de poción matalobos, cortesía del profesor de Pociones, Severus Snape.

En Hogwarts, Remus resultó ser un hábil profesor, con un raro talento para su propia asignatura y una profunda comprensión de sus pupilos. Como siempre, se sintió particularmente cercano a los más apartados, y tanto Neville Longbottom como Harry Potter se beneficiaron de su sabiduría y su bondad.

Sin embargo, la antigua debilidad de Remus seguía allí. Tenía muchas sospechas sobre uno de sus viejos amigos, un conocido fugitivo, pero no las compartió con nadie en Hogwarts. Su deseo desesperado de pertenecer a algún lugar y de ser aceptado significó que no fue tan valiente ni tan honesto como debería haber sido.

Una desafortunada combinación de circunstancias resultaron en Remus transformándose por completo en los terrenos de Hogwarts. El resentimiento de Severus Snape, nunca abatido por la respetuosa educación de Remus, se ocupó de que fuera público lo que era el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Remus se sintió obligado a dimitir y partió de Hogwarts una vez más.

Matrimonio

Cuando Lord Voldemort recuperó su poder una vez más, la antigua resistencia se reagrupó y Remus se encontró parte de la Orden del Fénix de nuevo.

Esta vez, el grupo incluía a una auror que había sido demasiado joven para pertenecer a la Orden durante su primera encarnación. Inteligente, valiente y divertida, la pelirrosa Nymphadora Tonks era una protegida de Alastor Ojoloco Moody, el auror más curtido y duro de todos.

Remus, tan a menudo melancólico y solitario, al principio se vio entretenido, entonces, impresionado, y finalmente prendado de verdad con la joven bruja. Nunca se había enamorado antes. Si hubiese sucedido en tiempos de paz, Remus simplemente se hubiera marchado a un nuevo lugar y a un nuevo trabajo, para no tener que soportar el dolor de ver a Tonks enamorarse de algún joven mago apuesto y joven de la Oficina de Aurores, algo que él esperaba que sucedería. Sin embargo, estaban en guerra; ambos eran necesarios en la Orden del Fénix, y nadie sabía qué les depararía el futuro. Remus se sintió justificado en quedarse donde estaba, guardando para sí sus sentimientos pero alegrándose en secreto cada vez que alguien le emparejaba con Tonks en alguna misión por la noche.

Nunca se le ocurrió a Remus que Tonks pudiera devolverle sus sentimientos, porque se había llegado a acostumbrar a considerarse sucio e indigno. Una noche, mientras se mantenían ocultos cerca de una conocida casa de mortífagos, tras unos años de amistad cada vez más cálida, Tonks hizo un comentario sobre uno de sus compañeros de la Orden ("¿Aún está guapo, verdad, incluso después de Azkaban?"). Antes de pensárselo dos veces, Remus le había respondido con amargura que suponía que se había enamorado de su viejo amigo ("siempre se llevaba a las chicas"). Ante esto, Tonks se enfadó de repente. "Sabrías perfectamente bien de quién me he enamorado, si no hubieras estado demasiado ocupado lamentándote de ti mismo para darte cuenta".

La respuesta inmediata de Remus fue una felicidad que nunca antes había experimentado en su vida, pero que quedó extinguida casi al instante por un aplastante sentido del deber. Siempre había sabido que no podía casarse y correr el riesgo de pasarle a su hijo su dolorosa y vergonzosa condición. Por tanto, pretendió no haber entendido a Tonks, pero no la engañó en absoluto. Ella era más sabia que Remus, y estaba segura de que la quería, pero que se negaba a admitirlo por una nobleza equivocada. Sin embargo, él evitó salir más con ella, apenas le dirigió la palabra, y empezó a ofrecerse para las misiones más peligrosas. Tonks empezó a desesperarse en su infelicidad, convencida no sólo de que el hombre al que quería nunca volvería a pasar tiempo con ella por su propia voluntad, sino de que prefiriera caminar hasta su muerte antes que admitir sus sentimientos.

Remus y Tonks lucharon contra Lord Voldemort y sus mortífagos en el Departamento de Misterios, una lucha que resultó en la exposición pública del retorno de Voldemort. La pérdida del último de sus amigos de la escuela durante esa batalla no ayudó a ablandar la cada vez más firme actitud autodestructiva de Remus. Tonks sólo podía mirar desesperada mientras se ofrecía a espiar para la Orden, marchándose para vivir entre otros hombres lobo para intentar persuadirles de pasarse al bando de Dumbledore. Al hacerlo, se exponía a las posibles represalias del hombre lobo que cambió su vida para siempre, Fenrir Greyback.

Remus se vio las caras con Greyback y Tonks en Hogwarts apenas un año después, cuando la Orden y los mortífagos se enfrentaron en el castillo. Durante esta batalla, Remus perdió a otro ser querido: Albus Dumbledore. A Dumbledore lo adoraban todos los miembros de la Orden del Fénix, pero para Remus era la representación de la clase de bondad, tolerancia y comprensión que no había recibido de nadie más aparte de sus padres y de sus tres mejores amigos, y había sido el único en ofrecerle una posición en la sociedad mágica convencional.

Tras la sangrienta lucha, inspirada por la afirmación de amor de Fleur Delacour por Bill Weasley, que había sido atacado por Greyback, Tonks hizo una valerosa declaración pública de sus sentimientos por Remus, que se vio obligado a admitir la fuerza de su amor por ella. A pesar de sus continuos recelos de estar actuando de forma egoísta, Remus se casó con Tonks en privado en el norte de Escocia, con los parroquianos de la taberna mágica local como testigos. Seguía temiendo que el estigma que le perseguía infectaría a su mujer y no deseó ningún bombo para su enlace; se dividía constantemente entre la euforia de estar casado con la mujer de sus sueños y el terror de lo que podía haber provocado al casarse.

Paternidad

A las pocas semanas de su matrimonio, Remus se dio cuenta de que Tonks estaba embarazada, y todos sus miedos salieron a la luz. Estaba convencido de que le había pasado su condición a un niño inocente y que había condenado a Tonks a la misma vida que su madre, siempre de un lado para otro, incapaz de asentarse en un mismo sitio, y teniendo que ocultar a su cada vez más violento hijo de la vista. Lleno de remordimientos y recriminación, Remus huyó, buscando a Harry y ofreciéndose a acompañarle en la muy peligrosa aventura que le esperaba.

Para la sorpresa y el desagrado de Remus, el Harry de diecisiete años no sólo rechazó la oferta, sino que se puso furioso y desagradable. Le dijo a su antiguo profesor que estaba actuando de manera egoísta e irresponsable. Remus respondió con una violencia poco habitual en él y salió enfadado de la casa, refugiándose en una esquina del Caldero Chorreante, bebiendo furioso.

Sin embargo, tras reflexionar algunas horas, Remus se vio forzado a aceptar que su antiguo pupilo le había enseñado una valiosa lección. James y Lily, según reflexionó Remus, habían influenciado a Harry incluso en su muerte. Sus propios padres, Lyall y Hope, habían sacrificado su paz y su seguridad para mantener a la familia unida. Profundamente avergonzado, Remus abandonó la taberna y volvió con su mujer, rogándole que le perdonara y asegurándole que, pasara lo que pasara, nunca la volvería a abandonar. Durante el resto del embarazo de Tonks, Remus rehuyó las misiones para la Orden del Fénix e hizo su primera prioridad proteger a su mujer y a su hijo aún por nacer.

El hijo de los Lupin, Edward Remus (Teddy), obtuvo su nombre del recientemente fallecido suegro de Remus. Para el alivio y delicia de sus padres, no mostró signos de licantropía al nacer, pero heredó la capacidad de su madre para cambiar su apariencia a voluntad. En la noche del nacimiento de Teddy, Remus dejó brevemente a Tonks y a su hijo a cargo de su suegra, para poder verse con Harry por primera vez desde su acalorada confrontación. Allí, le pidió a Harry que fuera el padrino de Teddy, sintiendo nada más que perdón y gratitud hacia la persona que la había enviado de vuelta a casa, con la familia que le daba la mayor felicidad.

Muerte

Tanto Remus como Tonks volvieron a Hogwarts para la batalla final contra Voldemort, dejando a su pequeño hijo al cuidado de su abuela. La pareja sabía que si Voldemort ganaba la batalla su familia sería eliminada sin ninguna duda: los dos eran miembros prominentes de la Orden del Fénix, Tonks estaba marcada por su tía mortífaga, Bellatrix Lestrange, y su hijo era la misma antítesis de la sangre pura, con muchos parientes muggles y restos de licantropía.

Tras sobrevivir a numerosos encuentros con mortífagos y salir victorioso con valentía y habilidad de muchos aprietos, Remus Lupin llegó a su final a manos de Antonin Dolohov, uno de los mortífagos más veteranos, devotos y sádicos de Voldemort. Remus ya no estaba en su mejor época cuando se lanzó a la lucha. Meses de inactividad, dedicados al uso de encantamientos de ocultación y protección, mermaron su capacidad para los duelos, y cuando se vio frente a un duelista de la capacidad de Dolohov, endurecido en la batalla tras meses de asesinatos y agresiones, sus reacciones fueron demasiado lentas.

A Remus Lupin le concedieron la Orden de Merlín, Primera Clase, de forma póstuma, el primer hombre lobo en recibir tal honor. El ejemplo de su vida hizo mucho para levantar el estigma de los hombres lobo. Nunca fue olvidado por todos los que le conocieron: un hombre valeroso y bueno que hizo todo lo que pudo en circunstancias muy difíciles y que ayudó mucho más de lo que nunca se dio cuenta."

Pensamientos de J.K. Rowling

Remus Lupin fue uno de mis personajes favoritos de toda la saga Potter. Me hice llorar una vez más mientras escribía esta entrada, porque odié matarlo.

La condición de licantropía de Lupin (ser un hombre lobo) era una metáfora para aquellas enfermedades que conllevan un estigma, como los VIH y el SIDA*2*. Las condiciones nacidas en la sangre parecen dar lugar a toda clase de supersticiones, probablemente por los tabúes que rodean a la sangre misma.

El patronus de Remus nunca se revela en los libros, aunque es quien le enseña a Harry la tarea compleja e inusual de producir uno. Es de hecho, un lobo, un lobo ordinario, no un hombre lobo. Los lobos son gregarios y no agresivos, pero a Remus no le gusta la forma de su patronus, que es un recordatorio constante de su aflicción. Todo lo lobuno le disgusta, y a menudo produce un patronus no corpóreo deliberadamente, especialmente cuando otros están mirando.*3*

*1* Cardiff es la capital de Gales.

*2* Virus de Inmunodeficiencia Humana y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, respectivamente.

*3* Como sucedió en el Expreso de Hogwarts en El prisionero de Azkaban.

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