lunes, 9 de enero de 2017

Capítulo 33: Los mortífagos

En el capítulo 33 de Harry Potter y el cáliz de fuego, Voldemort reúne a sus ejércitos para celebrar su retorno, y de paso echarles en cara el no haberle ayudado mientras estaba medio muerto, todo ello mientras masca su inminente venganza hacia Harry.

Más que otra cosa, este es el capítulo de Voldemort. El plan que ha estado tramando durante este curso ha tenido el éxito esperado, y ha logrado volver a su cuerpo después de un calvario de casi 15 años. Es normal que se regodee un poco.

Tras comprobar que su cuerpo lo tiene todo en su sitio cual el doctor tras una regeneración, y de comprobar que sigue pudiendo usar magia a costa de un desmembrado Colagusano, se apresura en llamar a sus mortífagos, que ya estarán como locos por el retorno de la Marca Tenebrosa de sus brazos.

Mientras llegan, se digna a hablar con Harry, que tampoco puede contestarle precisamente. Le cuenta un poco de su triste pasado, previendo su tendencia a ponerse en el centro de todas las cosas. Su historia está ciertamente sesgada respecto a la realidad, aunque no está claro si sinceramente cree lo que cuenta o se engaña a sí mismo. La llegada de sus mortífagos interrumpe tan conmovedora escena.

Los seguidores de Voldemort están en un aprieto: cuando su señor cayó, casi todos le dieron por muerto y trataron de salvar su pellejo. Ahora ha vuelto y está rencoroso por su falta de lealtad. Acudir a la cita podría ser su muerte, pero no acudir también, así que la mayoría vuelven para tratar de sacar algo de piedad de su señor. Lástima que Voldemort no tenga de eso.

Lo que si tiene es necesidad de sus servicios, afortunadamente para ellos. Probablemente no quiera más que masacrarlos a todos lentamente por la osadía de abandonarle a su suerte, pero se conforma con torturarlos un poco y dejar que la culpa y el miedo exacerben su lealtad hacia él más todavía. Sus palabras hacia ellos están perfectamente calculadas para hacer que se sientan culpables y temerosos de futuras represalias.

Con ese fin, y también para quedar bien, les cuenta a sus mortífagos la apasionante historia de cómo consiguió sobrevivir cuando lo tenía todo en su contra, lo decepcionado que estuvo de saber que a sus aliados no les importaba su estado, cómo sus intentos de llegar a la inmortalidad fueron frustrados por Harry Potter, y cómo, gracias al destino y a los pocos en los que aún podía confiar, fue capaz de volver a su cuerpo y restaurar su gloria.

No deja de ser un rollo expositorio que explica lo que ha estado pasando en este libro, pero Voldemort es capaz de retorcerlo de tal forma que resulta entretenido de leer, e incluso consigue por momentos que te llegue a dar pena. Al menos, hasta que deja claro que su intención es eliminar cualquier duda de su capacidad derrotando a Harry en "igualdad de condiciones".

También podría haberle matado y ya, pero por suerte para Harry, su ego no va a permitir eso.

Observaciones y curiosidades:
  • Voldemort comenta haber tomado muchas precauciones para evitar la muerte, y después afirma ser quien más lejos ha llegado en el camino a la inmortalidad. Estas declaraciones hacen referencia a sus horrocruxes, y cuando Harry se las transmite a Dumbledore es cuando él llega a la conclusión de que Voldemort ha creado varios horrocruxes.
  • La advertencia de Voldemort a Colagusano sobre su lealtad no es baladí: la mano de plata que le dio está embrujada para matarle si despliega la más mínima intención de traicionar a Voldemort, como al final sucedió. 
  • El mortífago demasiado cobarde para volver, el que supuestamente ha abandonado a Voldemort y el único fiel son Karkarov, Snape y Barty, respectivamente. 
  • En el original, Voldemort comenta que Colagusano fue descubierto por aquellos que solían ser sus amigos. 

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