lunes, 5 de diciembre de 2016

Capítulo 30: El pensadero

En el capítulo 30 de Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry se pierde en los recuerdos de Dumbledore mientras le espera en su despacho, ganando en el proceso más información de la que esperaba.

Voy a reconocerlo, me encanta la idea del pensadero. Un contenedor para aquellos pensamientos que no nos quepan en la cabeza, o que queramos examinar más a fondo. Es como grabar un evento en cámara para revivirlo cuando quieras, pero con toda tu vida.

Rowling hace un buen uso del pensadero en este capítulo: lo usa para mostrar de primera mano los acontecimientos que Sirius ya relató, dándoles mayor efectividad al poder vivirlos en lugar de escucharlos de segunda mano. Además, permite una perspectiva neutra, con detalles que en una narración podrían omitirse. Pero vamos por partes.

Harry llega al despacho de Dumbledore cuando éste estaba reunido con Fudge y Barty sobre lo que pasó con Crouch. Aunque Dumbledore entiende que Harry debe contarle algo, le hace esperar hasta que termine con Fudge.

Así pues, Harry se encuentra de nuevo solo en el despacho del director, aunque afortunadamente no está tan preocupado como la última vez. Mientras curiosea, termina encontrando el pensadero, y acaba entrando en los recuerdos que Dumbledore estaba examinando.

Se trata de juicios sobre personajes relacionados con la trama de este curso: Karkarov, Bagman, y Crouch padre e hijo. Sin duda, Dumbledore estaba revisando sus recuerdos para tratar de hallar la respuesta a lo que está pasando, aunque no está mirando donde debe (hay que notar que tanto en el presente como en el pasado Moody aparece al lado de Dumbledore en el este capítulo).

El primer juicio se basa en el trato que Karkarov hizo con el Ministerio para librarse de Azkaban a cambio de dar nombres de otros mortífagos, tal como contó Sirius. Al principio no hay nada de especial en su declaración, pero la cosa cambia cuando menciona el nombre de Snape.

Aunque se había implicado, es ahora cuando se revela sin tapujos que Snape fue un mortífago, y que al parecer se cambió de bando antes de la caída de Voldemort. El misterio de por qué abandonó a Voldemort cuando lo hizo y por qué Dumbledore le creyó serán una de las grandes incógnitas de la saga a partir de este momento, junto con si la traición de Snape fue real o fingida. Curiosamente, se omite la reacción de Harry a esta revelación.

El siguiente juicio es consecuencia directa del anterior, con Rookwood detenido por el chivatazo de Karkarov y Bagman a su vez acusado de pasarle información. Este juicio no tiene demasiado interés, pues está claro que Bagman no pasó esa información intencionadamente, si bien sirve para cubrir huecos argumentales de Crouch y Skeeter con respecto a él, y sin saber lo que pasa después plantea dudas sobre las intenciones de Bagman.

Algo interesante de este juicio es ver cómo la opinión pública importa en el mundo mágico: Bagman es conocido y famoso, así que nadie se cree que pueda estar con Voldemort, digan lo que digan las pruebas. Por contra, Sirius ni tuvo un juicio porque todos estaban convencidos de su culpabilidad.

El tercer juicio denota esto: todos están convencidos de la culpabilidad de los acusados, y el interés estaba en saber si Crouch sería o no indulgente con su hijo. No lo fue, y los ruegos y luchas de Barty plantean dudas sobre su papel en la tortura de los padres de Neville. ¿Era todo un acto para librarse de Azkaban? ¿O de verdad no participó, y cambió en su tiempo en la prisión? Quién sabe.

Es aquí cuando Dumbledore saca a Harry del pensadero. No le echa mucho la bronca por curiosear, pero está claro que le hace pensar en Bertha, y aconseja a Harry que sea cauto.

La conversación que tienen a continuación es una de las más interesantes entre los dos: normalmente Harry plantea preguntas y Dumbledore las responde mientras elabora hipótesis si no sabe la respuesta con seguridad, pero aquí en buena medida ambos desgranan de igual a igual el sueño de Harry y hablan como iguales. Da una buena impresión de lo perdido que se siente Dumbledore frente a lo que está pasando.

De todas formas, también hay mucho de la clásica explicación de Dumbledore, sobre todo en lo referente a los juicios y sus personajes. Y es el Dumbledore más amable y, a la vez, el más experimentado, el que hace prometer a Harry que no contará nada sobre los padres de Neville hasta que el propio Neville esté listo para hacerlo. Quizás no lo sepa todo, pero saberlo todo no le hace a uno sabio, y Dumbledore personifica eso mejor que nadie.

Ya estamos en diciembre, así que esta semana subiré un traducción de Pottermore. La de este mes irá sobre pensaderos, claro está. También intentaré postear la semana que viene la reseña de Animales Fantásticos que prometí, y que se ha retrasado por causas logísticas.

Observaciones y curiosidades:
  • Es normal que a Harry le dé cosa la silla del tribunal; al fin y al cabo, se va a sentar en ella en unos pocos meses.
  • Rookwood acabó en Azkaban por el chivatazo de Karkarov; se fugará junto a muchos otros en el próximo libro, y será clave para que Voldemort descubra cómo llegar hasta la profecía.
  • En el original, Crouch menciona que Rookwood ya le había conseguido a Bagman un puesto en el Ministerio.
  • Aunque no se hace mucho de ello, en este capítulo hace su debut Bellatrix Lestrange, que ya deja toda una impresión en el lector con su breve aparición.
  • El recuerdo de Snape que Dumbledore le enseña a Harry hace referencia a que la marca tenebrosa de su antebrazo y el de Karkarov se está haciendo más visible, señal de que Voldemort se fortalece. Podría ser que Snape acabara de contárselo a Dumbledore cuando Harry le vio salir de su despacho la noche de lo de Crouch.
  • Claramente Dumbledore mide sus palabras para explicarle a Harry su conexión con Voldemort sin contárselo todo. Asimismo, su interés en si Harry vio a Voldemort podría deberse a querer saber si lo vio todo a través de sus ojos, como sucederá en el futuro.

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