lunes, 17 de octubre de 2016

Capítulo 23: El Baile de Navidad

En el capítulo 23 de Harry Potter y el cáliz de fuego, todo va bien en Navidad hasta que los celos convierten a Ron en un capullo integral, sin que Harry se quede muy atrás.

Ya lo dije antes, Harry y Ron aún son muy inmaduros para concebir estar en pareja, y ponerlos en esa tesitura sólo iba a dar problemas. Pero vamos por partes.

En los días previos a Navidad, el castillo se engalana lo mayor posible para quedar bien ante los invitados. Se descubre que Hermione se ha arreglado los dientes de estrangis, Harry recibe la contestación de Sirius, en la que le aconseja cautela, y Hermione sigue sin querer revelar quién es su pareja, para la incredulidad general.

En Navidad todo va como de costumbre, con regalos y buena comida, y con la aparición estelar de Dobby (a quien Seamus, Dean y Neville ya conocen, por lo que parece).

Las cosas empiezan a ir mal antes de empezar el baile. Harry y Ron ignoran a sus parejas para prestar atención a Cho y a Hermione respectivamente, y aunque Parvati puede afrontarlo mientras pueda lucir ser pareja de un campeón, terminan por irse. Capullos.

Por su parte, Hermione cierra bocas sin esfuerzo, demostrando que puede lucir su feminidad pero que normalmente no le encuentra sentido a hacerlo, y que un chico famoso como Krum puede valorarla por lo que es, para el oprobio de su club de fans. Ron no puede soportarlo.


Ron siempre tiene el problema de sentirse inferior, no le pasa sólo con Harry. A él le gusta Hermione, pero no es lo bastante maduro para aceptarlo y se pelea con ella como un niño de patio de recreo. Se obligó a sí mismo a no considerar a Hermione como una chica para no afrontar que le gustaba, y se aferró a la idea de que estuviera fingiendo tener pareja, pero no sólo ya no es posible, sino que además está saliendo con su ídolo, con el que nunca se ha atrevido a hablar.

Ron está más enfadado consigo mismo que con nadie, pero una vez más es demasiado inmaduro para aceptarlo y se desfoga con Padma, con Harry y con la pobre Hermione, que estaba tan contenta y quizá esperando sorprender a sus amigos y presentarle a Ron a su ídolo. Menudo jarro de agua fría.

Harry y Ron huyen de la fiesta y se internan en los terrenos, donde parejas más maduras disfrutan en la intimidad (aunque Snape odia el amor y está dispuesto a impedirlo). No le va tan bien a Hagrid, que aunque ha conseguido intimar con Madame Maxime, lo estropea hablando de sus orígenes, que es un tema tabú. Ya hablaré más del tema, pero entiendo que Hagrid se deje llevar, ya que nunca se ha encontrado con ningún otro semigigante y siempre se ha sentido solo en ese sentido.

En fin, parece que fue una mala noche para las parejas en general, aunque no para Cedric, que ha pasado una buena noche con Cho y le agradece a Harry su chivatazo dándole otro a Harry sobre el huevo, que Harry no se toma en serio por los celos. ¡Vaya tela!

Observaciones y curiosidades:
  • La navaja que Sirius le regala a Harry le será útil en La Orden del Fénix para abrir la puerta del despacho de Umbridge al estilo muggle, pero se fundirá al intentar abrir con ella cierta puerta del Departamento de Misterios.
  • La sala misteriosa que comenta Dumbledore es la Sala de los Menesteres, que sólo aparece ante la necesidad imperiosa de alguien; en este caso, la de Dumbledore de vaciar su vejiga. Quizás ya conozca la sala y esté troleando a Karkarov, pero me hace gracia la imagen de Dumbledore vagando de noche por los pasillos en busca de un lavabo.
  • Antes de que se estrenaran las películas (la primera se estrenó después de la publicación de este libro), mucha gente escribía a Rowling preguntando por la pronunciación del nombre de Hermione (que se pronuncia de forma muy distinta a como hacemos aquí; consultad mi reseña de la película de La piedra filosofal para más detalles). Rowling aprovechó este capítulo para responder a la duda.
  • Barty usará la información sobre la identidad de Dobby para hacer que a Harry le lleguen las branquialgas para la segunda prueba. El tío las aprovecha todas.
  • La conversación de Karkarov y Snape se refiere a la Marca Tenebrosa, que se va haciendo más clara según va recuperando Voldemort sus fuerzas. En Las reliquias de la muerte, descubrimos que Snape habló con Dumbledore sobre el asunto inmediatamente después.
  • El escarabajo que está en la estatua cerca de Hagrid y Maxime no es otro que la forma de animago de Rita Skeeter, siempre a la caza de la exclusiva.
  • En favor de Ron, debo decir que aprendió su lección; en cuanto vio aparecer a Krum en la boda de Bill y Fleur, se aseguró de invitar a Hermione a bailar enseguida. 
  • Como curiosidad, en la línea temporal modificada de El legado maldito Ron sí fue con Hermione al baile, porque ella rechazó a Krum, y al final resultó que Ron se lo pasó bien y terminó bailando con Padma, se cayeron bien, salieron y se casaron. ¡Lo que hay que oír!

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