lunes, 25 de julio de 2016

Capítulo 11: En el expreso de Hogwarts

En el undécimo capítulo de Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry y sus amigos marchan a un nuevo curso en Hogwarts, sin saber lo que se les avecina (aunque les gustaría saberlo).

Llega al fin el 1 de septiembre, el día de marcharse a Hogwarts de nuevo. Como cada año, las primeras horas del día son de caos por prepararlo todo para viajar a Londres y coger a tiempo el tren. La incesante lluvia complica las cosas, y para empeorarlo aún más Arthur tiene que atender un aviso urgente y no puede acompañarles; así es como se nos introduce a Ojoloco Moody.

A Moody le ha pasado lo de Pedro y el lobo: tantos años de falsas alarmas al final han llevado a que el Ministerio trate ésta como un asunto frívolo, un caso como mucho de violación menor del Estatuto del Secreto, que Arthur y otros amigos intentan desagravar. Voldemort se aprovechó de eso, y para cuando Arthur llegó a poner orden Barty estaba ya ocupando su lugar.

Molly se las tiene que apañar con unos taxis muggles, y la verdad es que es un milagro que tres taxis repletos de gente y equipaje lleguen a tiempo a King´s Cross con semejante lluvia. Aunque tienen tiempo para instalarse sin demasiada prisa, han de despedirse de forma breve, aunque Molly, Bill y Charlie tienen tiempo para dejar caer que va a pasar algo, aquello de lo que hablaban Percy y Bagman, y que al parecer revelará públicamente Dumbledore en el banquete de selección.

La verdad es que es divertido picar la curiosidad de los niños: cuando lo leía la primera vez me parecía que todos eran muy malos por tantearles de esa manera, pero ahora puedo entenderlo, y tampoco es que pudieran decírselo abiertamente, se les puede caer el pelo (Lucius se lo dijo a Draco, pero a él se la suda.)

Hablando de Draco, aquí hace su aparición de rigor en el expreso de Hogwarts para fastidiar un poco, que si no no se queda tranquilo: primero habla sin molestarse en ser discreto de Durmstrang (probablemente en el contexto de su participación en el torneo) y luego se acerca al compartimento de los protas con la intención de burlarse de la posibilidad de que participen en el torneo, y al darse cuenta de que no tienen ni idea su burla cambia a "yo sé algo que tú no". Maldito niñato. Por suerte tampoco le hacen demasiado caso.

Y al fin llegan a Hogwarts, aún en medio de una copiosa lluvia y ansiosos por saber lo que Dumbledore les va a anunciar. Veremos qué pasa.

Observaciones y curiosidades:
  • La forma de comunicarse mediante los polvos flu como hace Amos es sencilla: en lugar de meterse por completo en la chimenea, se mete la parte del cuerpo correspondiente, en este caso la cabeza, y es ésta la que viaja mientras que el resto del cuerpo permanece junto a la chimenea. Para volver, basta con retirar la parte utilizada. 
  • En el original, Amos llama a los policías (policemen en inglés) please men, que viene a significar "hombre favor", similar a los "pocresías" que dice en la traducción. 
  • En el original se menciona que Pigwidgeon arma aún más jaleo al entrar al andén nueve y tres cuartos tras oír ulular a las otras lechuzas. 
  • Es Charlie quien específicamente dice que se volverán a ver pronto, porque es uno de los encargados de llevar a los dragones a Hogwarts para la primera prueba del torneo; en el sexto libro se revela que el Ministerio estuvo formalizando durante el verano el traslado de las criaturas desde el extranjero (incluyendo a la esfinge que estará en la tercera prueba).
  • En el original, se dice específicamente que Bill, Charlie y Molly se habían desaparecido (es decir, que se habían marchado mediante aparición) antes de que el tren doblara la esquina. Es más sencillo verlo en el original porque escriben el verbo "aparecerse" y "desaparecerse" con mayúscula, pero la traducción a veces lo pasa por alto. 
  • Probablemente Lucius y Karkarov se conocieran siendo mortífagos. Dado que Karkarov no mencionó a Lucius durante su traición a otros mortífagos es posible que fueran amigos, o que Karkarov descubriera su identidad después de ser liberado. 
  • Curiosamente, parte del dinero del premio del torneo se usará para comprarle a Ron una túnica de gala nueva.
  • Como imaginaréis, el conjuro reparo viene del verbo latino del mismo nombre, que significa "reparar" y del que proviene el verbo español. 

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