lunes, 11 de julio de 2016

Capítulo 9: La marca tenebrosa

En el noveno capítulo de El cáliz de fuego, las celebraciones por la victoria de Irlanda quedan interrumpidas por los disturbios de unos mortífagos, que a su vez quedan interrumpidos por algo mucho peor.

Todo parece normal al principio; Harry y los demás se unen al gentío para salir del estadio y llegar a su tienda, discuten sobre el partido como cualquier fan deportivo y se van a la cama mientras los irlandeses celebran su victoria con fiesta y jolgorio como cualquier afición cuyo equipo ha ganado un galardón tan importante en el mundo real.

Sin embargo, como sucede también en estas ocasiones en el mundo real, un grupo de supuestos aficionados aprovechan la situación, empujados por el alcohol, para dar rienda suelta a sus ansias de violencia y declarar sus intenciones extremistas. En este caso, un grupo de antiguos mortífagos (aparentemente liderados por Lucius Malfoy) se han juntado por el partido y han decidido aprovechar para burlarse de los muggles y del Ministerio, usando al señor Roberts y a su familia como arma y escudo.

Entre el caos, Harry, Ron y Hermione consiguen refugiarse en el bosque; aún son muy pequeños para involucrarse (incluso Fred y George son mandados a ocultarse en vez de luchar, eso sí, con la misión de cuidar de Ginny). Entre los árboles tienen varios encuentros, algunos más trascendentales que otros, pero la clave es Winky (y su invisible acompañante).

Barty Crouch Jr. sabe que los enmascarados son antiguos mortífagos como él, y están malgastando su libertad en espectáculos sin sentido en lugar de buscar a su amo, que es lo que haría él si pudiera. Winky hace lo posible por alejarle de ellos (dejándose ver por Harry y los otros, que achacan sus esfuerzos a un intento fútil de desobedecer las órdenes de su amo), pero no sabe que Barty tiene la varita de Harry, que usa para conjurar la marca tenebrosa frente a los desleales mortífagos en un intento de enseñarles una lección.

Y funciona: los mortífagos se cagan de miedo ante la posibilidad de que Voldemort haya vuelto, probablemente no muy contento de lo que han estado haciendo sus siervos mientras él sufría medio muerto, y se desaparecen en bandada. Por otra parte, ver el símbolo de Voldemort en el cielo hace que el resto de magos presentes también se aterren ante la posibilidad de su retorno, y los magos del ministerio acuden al lugar al instante para arrestar a quien haya hecho aquello cuanto antes.

El miedo y la paranoia invaden los momentos siguientes; claramente el mundo mágico no quiere pensar en la posibilidad del retorno de Voldemort (algo que dará forma al próximo libro) y acusan casi a todo el mundo para poder zanjar el asunto como sea y rápido. Crouch es el más decidido en ese sentido, pero se le viene el mundo encima cuando descubren a Winky.

De inmediato deduce que la marca es cosa de su hijo, y adopta un tono falsamente tranquilo que contrasta con el nerviosismo y tensión que mostraba antes, para así quitar hierro al asunto y alejar las miradas de su secreto. No por ello deja de mostrar decepción y recelo hacia Winky, en quien confiaba para que no sucediera lo que ha sucedido (y además, la idea de llevar a Barty al partido fue de la propia Winky, así que es su responsabilidad).

Hermione tiene razón al observar que él y Amos tratan a Winky como si fuera inferior, pero no tiene todos los datos: Crouch claramente confiaba lo suficiente en Winky como para dejar su secreto bajo su protección y está decepcionado. Con Amos es difícil decirlo, pero es posible que sus experiencias en su departamento le hayan dejado con prejuicios hacia otros seres. Casi nunca es una cuestión de pura intolerancia sin más, siempre hay algo detrás que da lugar a estas situaciones, e ignorarlas es peligroso.

Al final, Winky queda libre de sospecha (aunque aún es despedida), Harry recupera su varita y Crouch consigue mantener su secreto. Todos vuelven a la tienda a juntarse con los demás y reflexionar sobre lo ocurrido. Especialmente a Harry le queda la duda de si hay alguna relación entre su sueño y lo que ha pasado (no la hay, al menos por el momento).

Esta noche será crucial para la campaña de retorno de Voldemort, pues aumentará el clima de crispación que ya existía en el mundo mágico y alertará a los antiguos mortífagos del posible retorno de su amo. Y aún más importante, la falta de Winky le facilitará al señor tenebroso rescatar a su vasallo.

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, Malfoy se incluye a sí mismo al decir que disfrutarían de ver a Hermione en la misma posición que los muggles. 
  • Los duendes que se encontraron Harry y los otros probablemente fueran los que acosan por sus deudas a Bagman, y estarían contando lo que él les había pagado de sus apuestas. La aparición de Bagman poco después, preocupado pero ignorante de lo que sucede en el campamento, refuerza la hipótesis. 
  • El conjuro morsmordre viene del francés, y significa más o menos "morder a la muerte". Esto se relaciona con los mortífagos, que suelen ser quienes ejecutan este conjuro. 
  • El conjuro desmaius proviene de la palabra latina para "desmayo". En el original este conjuro se llama stupefy, que significa "aturdir" en inglés. 
  • En el original, Crouch no le dice a Harry que no mienta, sino a Ron, a quien apunta con su varita en ese momento, y quien acaba de afirmar no tener nada que ver con la marca antes de la respuesta de Crouch. 
  • El conjuro rennervate, que anula al desmaius, significa "energizar" en inglés. En las primeras ediciones este conjuro se denominaba enervate, por una confusión de Rowling (enervate signifca debilitar), y se cambió en ediciones posteriores. 
  • Prior incantato proviene de prior, que significa "anterior" en inglés, e incantato, que significa "encantado" en latín. 
  • Deletrius viene de delete, que significa "borrar" en inglés. 

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