lunes, 4 de enero de 2016

Capítulo 5: El dementor

En el quinto episodio de El prisionero de Azkaban, Harry y sus amigos viajan a Hogwarts para iniciar su tercer curso, pero a la amenaza de Sirius Black se le añade una nueva y muy aterradora: los dementores, los guardianes de Azkaban.

Bueno, después de una semana sin reseñas por motivos navideños, volvemos en 2016 para continuar con los comentarios de Harry Potter; con los dementores de por medio, esta no va a ser una reseña muy alegre para empezar el año, pero se hará lo que se pueda.

Encontramos al grupo en la mañana del 1 de septiembre, poniéndose en marcha para irse a Hogwarts. Harry busca un momento a solas con Ron y Hermione para contarles lo que ha descubierto sobre Sirius Black, pero Arthur procura no dejarle solo por su seguridad.

En el último momento, Arthur decide contárselo todo a Harry a pesar de lo que le prometió a Fudge, pero Harry le revela que ya se había enterado. Aliviado de confirmar que Harry podía soportarlo, Arthur intenta hacer prometer a Harry que no irá en busca de Black, sorprendiendo al chaval por razones obvias, pero tiene que subirse al tren antes de que pueda saber más. Ya habrá tiempo para discutir eso.

Al fin a solas con Ron y Hermione (pobre Ginny), los tres se acoplan en el compartimento que estaba ocupando el que será su nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, Remus John Lupin, que no causa una gran primera impresión debido a que está durmiendo y a que su aspecto no resulta muy atrayente, sobre todo después de haber conocido a Lockhart. Las apariencias engañan.

Al fin, Harry le cuenta todo a Ron y Hermione, que evidentemente se preocupan mucho, pero confían en que Sirius será capturado de nuevo. La conversación se desvía rápidamente al tema de Hogsmeade; es interesante cómo perciben los tres la situación, pues Harry quiere ir, pero es consciente de que no debería y se resigna; Ron quiere que vaya de todas formas y al diablo las consecuencias, y Hermione está totalmente en contra de que vaya por su seguridad. Forman una buena dinámica y se dan unos a otros lo que les falta.

De repente, el tren se para sin previo aviso para que los dementores realicen una comprobación del tren, por si Sirius está allí escondido. Entiendo que hay que hacer la comprobación, pero ¿¿a quién se le ocurre soltar a unos dementores en un tren lleno de niños?? Es raro que no pase nada grave, la verdad. Tendrían que haber puesto a los profesores en el tren para regular la búsqueda o, al menos, poner a los alumnos bajo aviso.

Los dementores son criaturas realmente terribles; su mera presencia te vacía de cualquier sentimiento de alegría o esperanza, y sólo deja en ti tus peores recuerdos y tus sentimientos de tristeza y desesperación. Todos hemos sentido alguna vez el azote de la depresión, y pensar que hay una criatura que puede infligirlo con su mera presencia resulta simplemente aterrador. Más para gente como Harry y Ginny, que han sufrido como muchos no podríamos ni imaginar.

Lupin salva la situación, alejando al dementor con su patronus y procurando que Harry y los otros se recuperen como es debido. Es interesante que en este punto lo que Harry sienta es vergüenza por haberse visto más afectado que los demás; no suele ser propio de Harry preocuparse por quedar mal, excepto con Malfoy, claro. Ay, Harry, estás entrando en la edad del pavo.

Una vez en Hogwarts, tenemos el banquete habitual de inicio de curso, en el que Dumbledore confirma que los dementores estarán guardando la entrada del castillo y aconseja precaución; pero también revela que el nuevo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, una de las nuevas asignaturas de tercero, es nada menos que Hagrid, que ha podido optar al puesto después de que su nombre quedara limpio el curso anterior. Sin duda es una gran noticia, después de toda la mierda que ha pasado. ¡Comienza un nuevo curso!

Esto es todo por ahora. Como es principio de mes, esta semana también publicaré una nueva traducción de un texto de Pottermore, concretamente del texto nuevo, que describe cómo se eligen a los alumnos para Hogwarts. ¡Feliz año nuevo y que os regalen muchas cosas por Reyes!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original la narración se toma un momento para detallar la especie del búho de Percy, un tecolote.
  • Teniendo en cuenta que la conversación iba sobre Sirius, probablemente el chivatoscopio de Harry estaba reaccionando ante Scabbers.
  • La Casa de los Gritos no está ni mucho menos embrujada; era el lugar donde Lupin sufría sus transformaciones mientras estudiaba en Hogwarts, y Dumbledore extendió el rumor para alejar a los vecinos de Hogsmeade.
  • Cuando Hermione dice que va a ver al maquinista, en el original se dice que es ella quien se levanta, pero en la traducción se deja ambiguo hasta que se choca con Ginny.
  • Los gritos que oye Harry cuando le ataca el dementor son los de su madre al morir.
  • En principio, que Lupin sepa el nombre de Harry debería ser una pista de que le conoce de antes, pero en realidad Hermione dijo su nombre cuando intentaban despertarle. 
  • Los caballos invisibles que tiran de los carros son thestrals, caballos alados que sólo pueden ser vistos por aquellos que han presenciado la muerte. Harry no podrá verlos hasta que vea morir a Cedric, porque cuando vio morir a sus padres era muy pequeño para asimilarlo.
  • En el original la señora Pomfrey no dice que con dementores en Hogwarts Harry no será el primero en desmayarse, sino que no será el último al que le pase.
  • Sin duda, la reunión de Hermione con McGonagall fue para anunciarle que el ministerio había permitido que usara el giratiempo y para dárselo.
  • En el original, Dumbledore especifica que los últimos ganadores del Premio Anual son un chico (Percy) y una chica.
  • El odio de Snape hacia Lupin se debe a que formaba parte de los merodeadores, que se metían con él cuando estudiaban en Hogwarts (aunque Lupin no participaba en los acosos a Snape, si bien nunca dijo nada al respecto por miedo a que le echaran del grupo), y que ahora vuelve a Hogwarts y le arrebata el puesto de profesor que tanto ansía. Ay, Snape. 

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