lunes, 17 de agosto de 2015

Capítulo 6: Gilderoy Lockhart

En el sexto capítulo de La cámara secreta, Harry y sus compañeros pasan por su primer día en segundo curso, que no va a salir muy bien por diversas razones.

Si bien en el capítulo anterior parecía que las consecuencias de llegar a Hogwarts en un coche volador tardarían en llegar, esa no deja de ser una mentalidad infantil, y tanto Harry como Ron sufren por sus actos imprudentes al día siguiente.

Primero tenemos el asunto del vociferador, que, la verdad sea dicha, me parece un castigo muy extremo. Incluso aunque te lo merezcas, mandar el equivalente de una bronca a grito pelado delante de todo tu colegio puede suponer que se burlen de ti durante meses. Si tienes suerte, habrá algún comentario casual, como con Justin, pero las burlas de Malfoy probablemente sean lo más habitual. Creedme, sé de lo que hablo.

Después de pasar vergüenza por el vociferador, a los de Gryffindor les toca clase de Herbología, pero Harry aún tiene que sufrir sus propias consecuencias en la forma de Gilderoy Lockhart, que dice culparse por haberle metido en la cabeza a Harry las ganas de salir en prensa, o algo por el estilo. Ya hablaré más adelante de él, ahora me interesa más la clase.

En el primer libro no pudimos ver en primera persona ninguna clase de Herbología, así que resulta jugoso saber cómo se desarrollan. Me parece muy amable por parte de la profesora Sprout iniciar la primera clase del curso en los invernaderos avanzados; capta el interés de los chicos para el primer día y les hace ver que ya son más mayores, así que van a tener que hacer cosas más difíciles y deben esforzarse más.

La clase sobre mandrágoras es interesante y siembra las semillas (jor jor jor) para su participación en la trama más adelante. Dejando a un lado las ansias de Hermione por responder a todo, en esta clase se nos presenta a nuestro primer Hufflepuff que no es sólo un nombre, Justin Finch-Fletchley, a quien nunca más volveré a llamar por su nombre completo. Aunque Justin nunca llegará a tener mucha notoriedad, es importante en el sentido de que Harry y los demás traben amistad con gente de otras casas, pues en primero estaban siempre con sus compañeros de Gryffindor.

Después de una breve clase de Transformaciones en la que queda claro que la varita de Ron no está en condiciones de uso, y una buena comida, pasamos a la hora del recreo, que sirve el propósito de presentar oficialmente a Colin Creevey.

No es una buena presentación. Colin es un chico majo y simpático, muy alegre de estar en Hogwarts (hay que notar que tanto a él como a Justin se los presenta específicamente como hijos de muggles, para así poder usarlos después como víctimas), y muy interesado en Harry por lo que ha oído hablar de él (que bien podrían ser en parte rumores sin fundamento). Sin embargo, resulta muy pesado e intenta tratar a Harry como a un famoso tipo Lockhart, y la aparición de Malfoy y del propio Lockhart sólo empeoran las cosas.

Hablando de Lockhart, si bien se reveló desde el principio como un famoso del tipo que busca atención a toda costa (de ahí que se acerque todo el rato a Harry para aprovecharse de su fama), hasta el momento su (in)competencia real, aunque se había puesto en duda, no había quedado clara. En su primera clase queda evidente su total falta de competencia como profesor y como mago.

Para empezar, les hace hacer un cuestionario sobre los libros que ha escrito acerca de sus enfrentamientos con diversas criaturas oscuras, y todas las preguntas son sobre él. Lo primero que les quiere enseñar a combatir son duendecillos, que no están precisamente en lo más alto de la escala de peligrosidad. Es cierto que para alumnos de segundo puede ser adecuado, pero los presenta con demasiado misterio para lo que son.

Finalmente, los suelta sin previo aviso en una clase no preparada y queda claro que él tampoco es capaz de contenerlos, y termina huyendo de la clase en vez de ayudar a sus alumnos. Con todo esto queda claro para todos (excepto para Hermione, que está en modo romance adolescente, y supongo que le cuesta creer que algo escrito en un libro no sea verdad) que es un inútil. A ver cómo sigue el curso. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • A partir del siguiente libro se dejará de usar la palabra inglesa para referirse al howler, y se referirán a ella por la traducción española, vociferador. 
  • En el original, Lockhart no insiste en llevarse a Harry de clase, sino que interpreta erróneamente el gesto de la profesora Sprout como permiso. 
  • La traducción omite un párrafo en el que Lockhart se echa la culpa de lo que Harry hizo antes de explicarse.
  • Lo que Ron le dice a Malfoy en el original es que se vaya a comer babosas, en anticipación de lo que sucederá ese sábado.
  • El "conjuro" que intenta Lockhart es una alteración de la frase pesky pixie pester no me, que viene a significar "duendecillo molesto, no me fastidies". Es evidente que no es un conjuro real. 

1 comentario:

  1. Uuuuh, pues no me suena nada bien vociferador. Mola más howler.
    Me ha gustado el detalle de la primera clase de la profesora Sprout.
    ¡Un saludo!

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