lunes, 10 de abril de 2017

Capítulo 8: La vista

En el capítulo 8 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry se enfrenta al Wizengamot para defenderse de las acusaciones, y el juicio se convierte en una lucha personal entre Dumbledore y Fudge.

Nada más empezar, está claro que Fudge está haciendo todo lo posible por aprovechar la vista para desacreditar a Harry. Cambia el lugar y la hora en el último momento, dirige él mismo la vista como la acusación, la nueva sala es una utilizada para juzgar delitos más graves, y junta a todo el Wizengamot para un juicio que se puede considerar menor.

Todo esto no hace sino empeorar el nerviosismo de Harry, que cuando al fin consigue contar su versión recibe como respuesta las burlas de Fudge. Dado que había usado un encantamiento patronus, es de suponer que la explicación más lógica, sea cierta o no, sea la presencia de dementores. Para Fudge, los dementores son una excusa que explica el uso del hechizo, y como no tiene motivos para dudar de que los dementores estén fuera de su control no cree la versión de Harry.

Afortunadamente, Amelia Bones tiene en cuenta su historia, como dijo Sirius. Se asegura de que Harry conoce el hechizo por el que se le está juzgando, pues si sabe usarlo de manera profesional es menos probable que lo ejecutara en una situación que no fuera la adecuada. Por supuesto, tiene dudas sobre la aparición de dos dementores en Little Whinging, así que Dumbledore llama a la señora Figg a testificar.

El testimonio de la señora Figg es un tanto inestable: aunque diga lo contrario, los squib no pueden ver a los dementores, y aunque vio a Harry luchar contra ellos su declaración contiene varias lagunas. Aun así, es suficiente al menos para despertar la posibilidad de que hubiera realmente dementores en aquel barrio, como presenta Dumbledore. Lo lógico sería investigar si todos los dementores estuvieron en su puesto aquel día.

Por supuesto, Fudge no tiene intención de hacer tal cosa: deja claro que quiere acabar con el juicio rápidamente, a pesar de que a todos los efectos lo ha complicado más de lo necesario. La realidad es que Fudge no quiere ni oír hablar de dementores rebeldes porque plantea otra vez la posibilidad de que Voldemort les esté reclutando, una discusión que ya habrá tenido varias veces con Dumbledore. Es aún peor cuando Dumbledore expresa la otra posibilidad, que los dementores fueran enviados por el Ministerio.

Dumbledore sólo está empleando la lógica, pero Fudge se lo toma como que Dumbledore le está acusando de enviar esos dementores contra Harry, y se pone furioso. Ya estaba tenso desde un principio, pero esto le lleva a discutir directamente con Dumbledore sobre temas candentes, mientras que el director se mantiene sereno y educado, algo que no hace más que enervar a Fudge todavía más.

Desde luego, Dumbledore no está provocando a Fudge, pero se le nota el enfado por cómo el Wizengamot se está dejando manipular desde su marcha, hasta el punto de reunirse en pleno para un caso de magia en menores de edad. Además, está intentando evitar a Harry a propósito, así que parece más frío de lo habitual. En todo caso, Dumbledore demuestra por qué solía dirigir el Wizengamot, y presenta sus argumentos de manera eficiente. Cuando Fudge empieza a irse por las ramas, el director corta en seco y vuelve al tema principal, y al final consigue un veredicto justo.

Como era de esperar, Harry no es expulsado, pero es un alivio ver cómo la mayoría de los miembros del tribunal aceptan su versión, en oposición a un veredicto provocado por un solo voto. Ahora que Harry ha sido indultado, podemos pensar al fin en el próximo curso en Hogwarts.

Durante esta semana publicaré una nueva reseña de Animales fantásticos y dónde encontrarlos, en la que trataré temas que no abordé entonces por ser esenciales para la trama, con lo que hubieran destripado el argumento a quien no hubiera visto aún la película. Esta vez no habrá tales reticencias. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:

  • En este capítulo se conocen los nombres completos de varios personajes, como James para Harry y la retahíla de nombres de Albus Dumbledore. 
  • Esta es la introducción de la odiada Umbridge, y casualmente levanta la vista e interviene cuando Dumbledore menciona la posibilidad de que el Ministerio mandara los dementores contra Harry. 
  • En un fallo de traducción, en una ocasión se refieren a Dudley como Dursley. 

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