lunes, 22 de junio de 2015

Capítulo 16: A través de la trampilla

En este capítulo, Harry y sus amigos consiguen superar el período de exámenes y descubren que van a robar la Piedra Filosofal esa noche, así que toman la sensata decisión de ir tras "Snape" y superar las pruebas que protegen el premio.

Es muy adecuado que la reseña de este capítulo sea en junio, pues es más fácil identificarse con los problemas de los exámenes. En este libro no se aborda el tema muy a fondo, pero se perdona porque hay cosas más importantes que tratar. Es mejor quitárselo de encima para ir a lo importante.

En este punto, Harry y los otros saben que Voldemort está detrás de todo, pero vacilan en actuar porque no están seguros de que Snape sepa cómo pasar ante Fluffy. Me gusta que Harry deduzca por su cuenta cómo pudo averiguarlo y también que se conecte toda la parte de Norberto con el resto de la trama, pues de no ser el caso quedaría como un episodio aislado un tanto extraño.

Lo que no es tan sabio es su decisión de ir tras Snape de noche y no contarle lo que saben a nadie. También es verdad que se lo dijeron a McGonagall y ella no les dio importancia, pero deberían habérselo contado todo, y la propia McGonagall debería haberles preguntado por sus fuentes, pues sabían más de lo que era lógico suponer.

El pobre Neville trata de detenerlos cuando intentan salir por la noche, y tienen que librarse de él. Es fácil entender sus motivos: aunque son de los pocos amigos que tiene, por su culpa Gryffindor ha perdido muchos puntos y Neville acabó involucrado por querer ayudarles en otra de sus escapadas, así que quiere resarcirse de la mejor forma que pueda. Espero que Harry, Ron y Hermione le explicaran después sus motivos, o al menos una parte.

Las pruebas que protegen la Piedra Filosofal son estupendas y están hechas para destacar las cualidades de cada uno: con las llaves aladas Harry demostró su percepción, su agilidad y sus dotes de mando; con el ajedrez gigante Ron demostró sus dotes de estratega y su disposición a sacrificarse si es necesario; y Hermione demostró con las pociones su inteligencia y su lógica en situaciones de calma (en contraste con su indecisión en momentos de estrés como con el Lazo del Diablo).

Al fin, Harry se enfrenta cara a cara al culpable de los eventos de la novela, pero no es ni Snape ni Voldemort, acabando el capítulo en un cliffhanger clásico. ¡No os perdáis la reseña del último capítulo!

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Hermione dice que la otra noche estuvo a punto de mirar sus apuntes de Transformaciones, en el original dice que ya había revisado la mitad cuando se dio cuenta de que ya habían hecho ese examen.
  • El Cabeza de Puerco, el bar que menciona Hagrid, es un local de Hogsmeade que lleva el hermano de Dumbledore, Aberforth. 
  • Cuando Dumbledore viaja al Ministerio de Magia suele usar uno de los thestrals (caballos alados) de la escuela en vez de aparecerse, pues no le interesa mucho llegar enseguida debido a que le fastidia bastante Fudge.
  • Cuando McGonagall encuentra a Harry y Ron fuera del pasillo del tercer piso, lo que les dice en el original es que si se creen que a alguien le va a costar más pasar por ellos que por los encantamientos protectores.
  • No creo que haga falta decirlo, pero el conjuro Petrificus totalus viene de "petrificar", convertir en piedra, y de "total".
  • Si habéis jugado al ajedrez, sabréis que la torre y el alfil no van juntos, como dice Ron en este capítulo. Este error también está en el original y se corrigió en ediciones posteriores.
  • La nota de la prueba de Snape está bien traducida, pero en el original está en verso rimado. Nunca imaginé que le gustara la poesía.

1 comentario:

  1. Snape tiene pinta de hombre enamorado y melancólico, ¿cómo no le va a gustar la poesía? jejej

    ResponderEliminar