lunes, 5 de octubre de 2015

Capítulo 13: El diario secretísimo

En el decimotercer capítulo de La cámara secreta, Harry y sus amigos están estancados en el caso del Heredero de Slytherin, pero encuentran una pista por casualidad que les lleva a un inesperado nuevo sospechoso.

Este capítulo puede considerarse como uno de transición; la trama de "Malfoy podría ser el Heredero de Slytherin" ha quedado resuelta y ahora Harry, Ron y Hermione buscan nuevas pistas que les lleven a algún indicio. Y es ahí cuando aparece el diario.

El diario de Ryddle es la pieza alrededor de la cual gira toda la trama, y aunque Harry y sus amigos no conocen su verdadera función, son capaces de unir las piezas para suponer que puede guardar alguna relación con los eventos de la última apertura de la cámara. Es una deducción un tanto pillada por los pelos, pero puede pasar.

Ahora la trama necesita de un acontecimiento casual que le de a Harry la iniciativa para escribir en el diario, y el día de San Valentín es uno tan bueno como cualquier otro, además de que sin Lockhart a nadie se le ocurriría celebrarlo. ¿Montaría todo el paripé para recibir montones de tarjetas de alumnas? Seguramente.

La celebración de San Valentín también es una oportunidad estupenda para centrarnos en Ginny, que no ha aparecido mucho últimamente. Tras haberse deshecho del diario, Ginny se vuelve a sentir ella misma después de quién sabe cuánto tiempo, y consigue reunir el valor para mandarle una felicitación a Harry, pero todo le sale fatal a la pobre.

Harry hace todo lo posible por no oír su felicitación (no porque sea suya, él no sabe de quién es, sino porque está delante de medio colegio, incluyendo a Malfoy), y cuando la escucha todos se burlan de ambos. Para rematar la jugada, Ginny descubre que Harry tiene el diario, lo que significa que en cualquier momento podría averiguar que ella es la culpable de los ataques. En su cabeza Harry podría saberlo todo ya.

Irónicamente es el desastre provocado por su felicitación lo que le hace ver a Harry que el diario absorbe la tinta, y así comienza a ¿chatear? con Ryddle. Es un paralelo muy interesante, y trae a la mente los casos de jovencitos que entran a los chats y se dejan convencer por adultos de quién sabe qué. Mejor lo dejo ahí.

Ryddle juega con la curiosidad de Harry y le cuenta su historia del pobre huérfano y estudiante modelo que se vio forzado a detener a un compañero que jugaba con cosas que no podía controlar porque si no lo hacía perdería la única casa que había tenido. Es una historia creíble, y Harry es capaz de empatizar con Ryddle por sus circunstancias similares, por lo que le cuesta más admitir que la persona que abrió la cámara cincuenta años atrás parece ser Hagrid.

¡Comienza el clímax! ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Una vez más llaman a los T.I.M.O.S. Matrículas de Honor en Brujería; la traducción actual no quedaría instaurada hasta más adelante. Por otro lado, que Ron sugiera que a Ryddle le dieron el premio por matar a Myrtle es increíblemente irónico, dado que él fue quien la mató y le dieron el premio por capturar a Hagrid, a quien culpó del asesinato.
  • Creo que no hace falta explicar la etimología del conjuro aparecium. En el original se dice igual. 
  • Sabiendo que tanto el diario como Harry son horrocruxes, eso explica por qué Harry se siente atraído hacia el diario de manera inexplicable.
  • En el original Ron no dice específicamente que haya tenido suficiente del trofeo de Ryddle para toda una vida, lo dice de toda la sala de trofeos en general. 
  • En el original, Lockhart le da las gracias a las cuarenta y seis personas que le han mandado tarjetas... hasta el momento, aún le pueden mandar más a lo largo del día. 
  • En la traducción se dice que Malfoy se burla de Harry con el diario en la mano, pero en el original lo agita con sorna delante de su cara.
  • En el original Harry no le quita la varita a Ron cuando éste intenta atacar a Malfoy, sino que le empuja para meterle en clase.

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