¿Qué es esto?

Soy un fan español de Harry Potter que quiere hacer un análisis completo de toda la saga del chico de la cicatriz, intentando destacar temas recurrentes, elementos que reaparecerán más adelante o que han aparecido después y cambios producidos en la traducción española de la saga (que no son pocos), además de curiosidades varias, para así algún día llegar a una perspectiva total de todo el universo Potter.

Cada lunes o martes habrá un post nuevo de cada capítulo de la saga analizándolo al detalle, y cuando acabe uno de los libros se hará un análisis de la película correspondiente, también habrá reseñas de la saga de Animales Fantásticos cuando vayan saliendo, así como del libro de El Legado Maldito al terminar la saga.

Asimismo, la primera semana de cada mes postearé una traducción personal de alguno de los textos que Rowling publicó en Pottermore y que ahora han quedado tristemente inaccesibles para los fans que no sepan inglés con la nueva versión. además de algunas aclaraciones sobre juegos de palabras, localizaciones, etc., y curiosidades que a lo mejor no sabíais.

Huelga decir que habrá spoilers a mansalva; si queda alguien en este planeta que no sepa las sorpresas típicos de la serie y no quiera saberlas que no se meta aquí. Queda avisado.

Cualquier comentario o sugerencia es bienvenido; ¡dejad vuestras impresiones tras leer!

martes, 19 de marzo de 2019

Harry Potter y las reliquias de la muerte parte 1

¡He vuelto! Tras unos problemas técnicos que se alargaron más de los debido, vuelvo con la prometida reseña de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 1. Vamos allá:


Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 1 se estrenó por primera vez el 19 de noviembre de 2010, dirigida como de costumbre por David Yates. Tras mucha deliberación se decidió dividir la adaptación del último libro en dos películas ante la titánica tarea de convertir toda la novela en una sola película de menos de tres horas. Así pues, la primera parte narra los eventos hasta la huida de la mansión Malfoy, aproximadamente en el capítulo 24.

Tengo que decir que, a pesar de ser esta película el origen de la desafortunada tendencia de dividir películas en dos o tres para sacar más dinero, aquí sin duda es un gran acierto, y ambas películas son lo bastante diferentes para tener mérito por sí solas. 

En esta parte Harry, Ron y Hermione pasan la mayor parte del metraje solos, y de esa forma Daniel, Rupert y Emma pueden demostrar cuánto han crecido desde que empezaron a rodar la saga. Los pequeños que empezaban su carrera con grandes papeles ahora son actores solventes capaces de llevar la trama por su cuenta.

Las escenas en las que los protagonistas viajan sin rumbo, perdidos y sin objetivos ni pistas, que puede hacerse muy tediosa en los libros, se vuelve más amena gracias a estos estupendos actores que han hecho suyos sus personajes. Saben cómo reaccionarían a lo que les rodea, y esos pequeños gestos y expresiones no hacen más que añadir, nunca restar.

En cuanto a personajes nuevos, no hay mucho que destacar: Bill Nighy hace un buen papel como Rufus Scrimgeour, y en el poco tiempo que está en escena parece ser más razonable que su contraparte literario. Su sustituto como ministro de Magia, Guy Henry como Pius Thicknesse, da un giro al personaje interpretándolo como un seguidor interesado de Voldemort en lugar de una marioneta controlada. Finalmente, Donmall Gleeson hace una necesaria aparición como Bill Weasley, creando un personaje sensato y responsable que debería haber sido presentado antes.

La palma se la lleva Rhys Ifans como Xenophilius Lovegood, que es increíblemente capaz de seguirle el ritmo a Evanna en la boda y clava el dolor y la confusión en la escena en su casa, trazando a un padre desesperado que empleará medios no convencionales para recuperar a su hija si lo estima necesario. Excelente interpretación.

Cosas que me han gustado:
  • La escena en la que Hermione borra la memoria de sus padres da escalofríos y me alegro de que la incluyeran aunque no estuviera en los libros. Se nota que lo que ha hecho influye en sus acciones el resto de la película. 
  • Debo destacar brevemente la actuación de Peter Mullan como Yaxley, que sin esforzarse demasiado ejerce una interesante aura de terror y hace que la huida en el Ministerio sea mucho mejor. 
  • La escena en la que Voldemort rompe el adorno que Lucius le había puesto a su varita es genial. Excelente forma de aprovechar al adorno que usaron en las anteriores películas para recalcar su vanidad y emplearlo ahora para dejar claro que lo ha perdido todo. 
  • Bien por Daniel en la escena de los siete Potter. Tuvo que ser un follón para rodarla. 
  • La escena en la que George interrumpe a Harry y a Ginny es de lo más gracioso que he visto en mi vida.
  • La infiltración en el Ministerio es una gozada, y los actores hicieron un gran trabajo imitando a los protagonistas. Mención especial al momento en el que Harry le recuerda a Umbridge sus propias palabras sobre las mentiras, un momento no sacado de los libros pero de lo más satisfactorio.
  • Scabior sustituye a Greyback como el carroñero jefe, y la verdad es que se gana bastante con el cambio. Scabior es un villano bastante detestable y perturbador de ver. 
  • La batalla contra Nagini es terrorífica y muy efectiva. Me hubiera gustado una representación de cuando Voldemort recuerda la noche en que murió con Harry en su cabeza, pero qué se le va a hacer.
  • Toda la parte de la destrucción del horrocrux, desde la cierva plateada hasta que Ron le clava la espada, es sobresaliente. Se puede sentir la desesperación y la ira de Ron.
  • La Fábula de los Tres Hermanos está realizada de una manera soberbia, y aún recuerdo quedarme extasiado al verla en el cine. Parece que la haya trazado Tim Burton. Mención aparte a la referencia a Crepúsculo que nunca sabremos si era intencionada o no. 
  • No puedo dejar de hablar de Dobby, claro. Aunque su reintroducción al principio de la película resulta rara, sus acciones en la Mansión de los Malfoy son lo mejor de la película, y culminan en una escena que te destroza el corazón para terminarla. Voldemort profanando la tumba de Dumbledore ni se acerca.
Ahora, lo que no me ha gustado:
  • Si la despedida de los Dursley no fue muy satisfactoria en el libro, aquí menos todavía. Casi preferiría que no hubiesen salido para lo que se ve aquí.
  • Toda la escena en la que la Orden se reúne con Harry es muy patosa en sus intentos de poner al espectador al día en cosas importantes deprisa y corriendo. ¡Lupin y Tonks se han casado! ¡Bill, el hermano mayor de Ron, fue atacado por Greyback y está con Fleur! ¡Mundungus es un cobarde y está allí obligado! Por suerte, en cuanto se revela el plan todo mejora. 
  • Harry usa mucho el fragmento del espejo que Sirius le dejó en La Orden del Fénix, y será muy importante. El problema es que eso no pasó en la película correspondiente, y no se hace ningún intento de explicar qué hace Harry con ese trozo de cristal.
  • Harry obtiene una especie de "sentido horrocrux" que le permite detectar cuándo hay uno cerca. Quizá tenga sentido al ser Harry un horrocrux, pero resulta demasiado conveniente y no funciona cuando a la trama no le interesa que funcione.
  • La escena de Kreacher parece algo muy forzado, como si no quisieran hacerla pero no tuvieran más remedio, así que convierten una gran escena del libro en algo rápido y poco interesante, y haciendo que Dobby le quite protagonismo a su compañero elfo. Además, no se explica por qué de repente Kreacher obedece a Harry.
  • Las escenas que comparten Harry y Hermione no están mal, pero tienen un trasfondo casi romántico que no encaja con el resto de la trama. No quiero ser un celoso de mi pareja preferida o algo por el estilo, pero no me cuadran.
  • Cambiar a Grindelwald a un villano que está dispuesto a ayudar a Voldemort a profanar la tumba de Dumbledore no pega con el personaje, y dado cómo se están desarrollando las cosas en la nueva saga, queda aún peor.
En resumen, la película aprovecha bien el tiempo de que dispone para contar su historia sin tener que abreviar para meterlo todo, y se recrea especialmente en el largo viaje que hacen sus protagonistas sin saber muy bien a dónde van, y conscientes de que el mundo se está desmoronando a su alrededor. Su crecimiento es lo más importante, y al final de la película sientes que están preparados para terminar la lucha de una vez por todas.

Sin embargo, la película tiene el problema de tener que hacer uso de elementos ya introducidos en novelas anteriores y que no aparecieron en sus respectivas adaptaciones, o lo hicieron de manera que ahora su uso es difícil. La película hace lo que puede por arreglar la situación, y más o menos hace un apaño pasable, aunque se nota mucho cuando sucede.

El próximo lunes continuarán las reseñas de los capítulos de Las Reliquias de la Muerte. ¡Nos vemos! 

viernes, 8 de marzo de 2019

Guardián secreto

El texto de Pottermore de marzo trata sobre el encantamiento Fidelio, que tan bien ha servido a los héroes durante la saga, y cuya mayor fortaleza y debilidad es que depende de una sola e importante persona: el guardián secreto. Veamos qué descubrimos:

"El encantamiento Fidelio es extremadamente antiguo y aún se usa a día de hoy. Supone el ocultamiento de información dentro de una persona viva. La persona elegida, o guardián secreto, es la única persona que es, a partir de entonces, capaz de revelar la información protegida a otros, por más que la supieran muchos anteriormente. Si el guardián secreto comparte la información oculta, la persona a quien se lo haya confiado se verá atada por el encantamiento Fidelio y verá imposible divulgar esa información.

Al encantamiento Fidelio no le faltan debilidades. Si el guardián secreto lo desea, puede divulgar la información en cualquier momento (aunque no se puede obligar al guardián bajo tortura o encantamientos a revelar el secreto; debe darse voluntariamente). Si el guardián secreto muere, cualquiera al que le haya revelado la información se convertirá en un guardián secreto. Esto podría incluir a mucha gente, y cualquiera de ellos podría estar más dispuesto a divulgar el secreto.

Generalmente hablando, ser un guardián secreto es una posición peligrosa de ocupar. Es un encantamiento tan serio y vinculante que pocos lo afrontarían a la ligera. A pesar del hecho de que el secreto sólo puede entregarse voluntariamente, muchos han sido sometidos a las maldiciones imperius y cruciatus en un esfuerzo por hacer que compartan su información."

lunes, 4 de marzo de 2019

Capítulo 24: El fabricante de varitas

En el capítulo 24 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry se pone firme y toma decisiones. Decisiones que tendrán grandes consecuencias.

La muerte nos lleva a reflexionar sobre lo que hemos hecho hasta ahora y sobre lo que haremos a partir de ahora. Entre todo el peligro y los intentos de rescate se han ido colando piezas de información, que dan vueltas en la cabeza de Harry mientras cava la tumba. Todo empieza a encajar, pero de una forma distinta a como lo hizo hace dos capítulos. Es el momento de la acción.

¿Pero acción hacia dónde? Ahora es cuando, más que nunca, se le presenta a Harry la decisión clave de qué camino tomar. ¿Persigue los horrocruxes, como Dumbledore le pidió? ¿O persigue las Reliquias, que Dumbledore le ocultó, pero que todo indica que quería que descubriese? Tiene mucho mérito que Harry elija la primera opción, y más aún que se mantenga firme en ella.

Y hay que decir que Harry impone en este capítulo. Ha dejado a un lado cualquier vacilación y está dispuesto a lo que sea necesario, y hay que hacerlo ya. No importa quién esté herido o cómo se sienta: hay que hacer lo que hay que hacer, y hasta Bill se hace a un lado para dejarle hacer lo suyo, y eso que debería estar suspicaz. Por lo menos Harry se disculpa por las formas.

No por ello Harry deja a un lado su bondad, como Griphook observa respeto a su rescate y el que excavara una tumba para Dobby, más aún con sus propias manos. Estos actos, que a los lectores nos pueden parecer naturales, para el duende son cosa extraña, y gracias a ello no rechaza de plano su propuesta, que sin duda es descabellada. 

La idea de que Voldemort confiara uno de sus horrocruxes a Bellatrix para que lo guardara es muy plausible; ya hizo lo mismo con Lucius, y además dejar un objeto tan valioso en un lugar tan impenetrable como Gringotts es una gran idea. Por supuesto, eso significa que conseguirlo va a ser increíblemente difícil, incluso contando con la ayuda de Griphook. Pero ya hablaré más del duende en el siguiente capítulo.

En cuanto a Ollivander, me parece interesante que Harry pregunte primero por las varitas que han robado en la mansión Malfoy antes de entrar en el tema de la Varita de Sáuco. Si es porque sabe que no va a hacer nada con la información que reciba del anciano o para que Ollivander esté más tranquilo antes de abordar el tema clave, quién sabe. En todo caso, el diálogo entra en detalles interesantes sobre la lealtad de las varitas, un tema que será imprescindible a partir de aquí.

Poco a poco, Harry va metiéndose en el tema de la Varita, y al final deja claro que sabe todo lo que Voldemort le ha estado preguntando sobre las varitas, para el horror del fabricante. Al final, todo lo que pasa es que Ollivander confirma lo que hasta ahora eran suposiciones de Harry: Voldemort quería saltarse el problema de los núcleos gemelos, así que usó la varita de otro; cuando esa varita fue destruida, decidió conseguir la varita legendaria, que supuestamente estuvo en manos de Gregorovitch hasta que Grindelwald se la robó. Es muy curioso pensar en cómo se tuvo que sentir Hermione al ver que todo lo que suponía Harry es verdad, aunque ya no importe demasiado.

Una vez fuera, Harry termina el viaje de la Varita, que le lleva al lugar que intenta colarse en su mente desde hace un rato: Hogwarts. Si Grindelwald tenía la Varita de Sáuco, y fue derrotado por Dumbledore, entonces el director la tuvo en su posesión hasta su muerte, y por tanto está enterrada con él. Ron y Hermione están horrorizados de que Harry supiera lo que Voldemort iba a hacer desde un principio y no actuara para impedirlo, pero él ha tomado una decisión, y no va a echarse atrás.

Esperemos que haya tomado la decisión correcta.

Dado que hemos llegado al punto en el que termina la primera película de Las Reliquias de la Muerte haré un parón para reseñar esa película. Esta semana publicaré una traducción de Pottermore, y la siguiente no habrá reseña. La entrada de la película será el 18 de marzo. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, Ollivander traga saliva cuando Harry le pregunta si es necesario matar para obtener la posesión de una varita.

lunes, 25 de febrero de 2019

Capítulo 23: La mansión Malfoy

En el capítulo 24 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, todos tratan de sobrevivir y escapar, pero no lo harán todos con vida.

Un descuido. Es todo lo que hace falta para que la larga marcha de Harry, Ron y Hermione por todo el país termine y todo empiece a girar, para bien y para mal. Un solo nombre puso a Harry en el camino a cumplir su misión, pero a muchos otros les puso en el camino a su final.

Atrapados por Greyback y su banda de carroñeros, los chicos intentan ocultar su identidad, pero son descubiertos y llevados a la mansión de los Malfoy para cobrar la recompensa por el Indeseable nº 1. A ellos se unen Dean y Griphook, capturados previamente.

Parece que hay alguna esperanza cuando Draco se niega a reconocerles; no cabe duda de que sabe que son ellos, pero algo en él le impide delatarles. ¿Es moralidad, respeto hacia Harry, miedo a que Voldemort se presente allí, un tímido intento de liberar a las personas que quizá puedan librarle de su opresor? Quién sabe. El verdadero problema (o tal vez, visto lo que pasa a partir de esto, la mejor oportunidad posible) viene cuando Bellatrix ve la espada de Gryffindor.

La espada no debería estar allí, sino en su cámara de Gringotts; si la tienen los chicos, es que han entrado en su cámara, y si han entrado en su cámara han podido robar también el preciado objeto que Voldemort le confió para su custodia, la copa de Hufflepuff. Es curioso que Bellatrix, con todas sus dudas hacia Snape, no se plantee la auténtica posibilidad, que le diera a ella una espada falsa. Afortunadamente para nuestros protagonistas, Bellatrix no llamará a Voldemort hasta asegurarse de que su preciada copa sigue en su sitio, pero empieza a torturar a Hermione para saber de dónde han sacado la espada. Maldita bruja.

Una vez más, la estrategia del miedo le falla a Voldemort: sus esbirros están tan asustados de lo que pueda hacerles si se enfurece que le ocultan información que podría serle útil, solo porque es negativa. Si hubiera acudido desde el principio todo habría terminado para los héroes. 

La mente de Harry es un torbellino ahora mismo: los pensamientos de Voldemort, que tanto había anhelado vislumbrar, se cuelan en su mente justo ahora que peor le vienen, pues al villano le embarga la emoción por haber descubierto al fin el paradero de la Varita de Sáuco de boca de Grindelwald. Lamentablemente para él, su antecesor como villano no va a revelarle nada, ya que no quiere que Voldemort se haga con la varita, desde luego no profanando la tumba de Dumbledore. ¿Se habrá arrepentido tras su largo encierro? ¿Aún siente algo por Albus?

En cualquier caso, la interferencia de Voldemort en su mente, junto con los efectos del conjuro punzante, hacen que Harry no pueda pensar con claridad, pero aun así hace un esfuerzo supremo por concentrarse y planear algo, al contrario que Ron, que está desesperado por salvar a Hermione pero que es incapaz de hacerlo por mucho que grite. Afortunadamente, llega la ayuda, en la forma del pobre Dobby.

Quién sabe cómo se sintió Dobby al saber que Harry estaba preso en la mansión de sus antiguos amos. Está claro que le aterra la idea de enfrentarse a ellos, pero no duda apenas en la tarea autoimpuesta de salvarle a él y a sus amigos. Desde que Harry pide ayuda hasta que Dobby aparece no pasa apenas tiempo. Cuánto coraje.

Gracias a él todos pueden escapar, pero Harry y Ron se quedan para rescatar a Hermione y a Griphook. Tienen otro golpe de suerte en que es Colagusano quien entra en su celda, y su deuda de vida entra en juego en el momento más crítico, por fortuna para Harry y por desgracia para el traidor. Esa mano de plata tenía un precio, y se lo ha cobrado.

Lo que sigue es una caótica escena en la que las varitas van y vienen, con gran importancia para el futuro, y ambos bandos parecen tener ventaja en un momento dado. Harry y Ron luchan con ferocidad, pero Bellatrix es despiadada y termina cogiendo de rehén a Hermione antes de que Dobby aparezca de nuevo.

El último acto de Dobby, desafiar a sus antiguos amos para salvar a alguien por quien profesa una lealtad verdadera, sincera y merecida, fue el culmen de la historia de Dobby, de un elfo que, sin perder la gran humildad y simpatía que le caracterizaba, desafió a sus amos y a su propia raza por conseguir algo tan simple y tan difícil de encontrar como es la libertad de ser quien quería ser. Pocos hay tan valerosos y tan desprendidos, y a la vez tan sencillos y buenos.

Descansa en paz, pequeño amigo.

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, las frases de Ron al principio se entienden mal porque tiene la boca llena de sangre.
  • El ojo que Harry vio en el trozo de espejo era el de Aberforth. 
  • Al quitarle las varitas que llevaba a Draco, que tenía en ese momento la posesión legítima de la Varita de Sáuco, Harry se convierte en su nuevo amo, junto con el de la propia varita de Draco.

lunes, 18 de febrero de 2019

Capítulo 22: Las Reliquias de la Muerte

En el capítulo 22 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry encuentra una nueva obsesión, que marca un antes y un después en esta aventura.

De vuelta al bosque, gracias al pensamiento rápido de Hermione (se ha vuelto muy buena en ese campo), los chicos prosiguen su discusión sobre las Reliquias. Hermione se mantiene firme en su postura de que no existen por cabezonería y por miedo, Ron se mantiene abierto pero dudoso, y Harry, que ya empezaba a tenerlo claro, adopta la postura del firme creyente.

Es casi una deconstrucción del típico momento de la saga en el que todo empieza a encajar; una comparación más clara es cuando Harry se entera de que el monstruo de la Cámara de los Secretos es un basilisco, y a partir de ahí empieza a conectarlo todo. Aquí, el conocimiento de las Reliquias, junto con la suposición de que Dumbledore quería que supieran de ellas, le lleva a conectar todo lo que han averiguado hasta ahora para averiguar su paradero.

Y tiene razón: Dumbledore escribió el símbolo sobre la fábula, a juzgar por su firma en la carta a Grindelwald sabía de la existencia de las Reliquias, y efectivamente tenía consigo la Capa de Invisibilidad cuando James y Lily murieron, aunque no la necesitara. El instinto de Harry de que el anillo de Sorvolo es la Piedra de la Resurrección y de que está oculta dentro de la snitch, aunque correcto, viene más bien de la nada.

También tiene sentido que Voldemort esté buscando la Varita de Sáuco, aunque no sepa que es una Reliquia, pues siempre ha existido la leyenda de la varita más poderosa. Incapaz de atacar a Harry con su varita o con la de otro, el señor oscuro ha decidido ir a lo seguro y conseguir la varita más poderosa que existe, pues es la mejor forma de saber que puede matarle. Que buscara a Gregorovitch, y que Grindelwald le robara al artesano, llevan a esa dirección.

El problema es que ni Ron ni Hermione están de acuerdo. El lector estará inclinado a coincidir con Harry (todo parece encajar de maravilla), y quien esté releyendo sabe que tiene razón, pero sus amigos no lo piensan, y es normal que lo hagan, porque da unos saltos bastante poco lógicos en sus deducciones, y al final acaba bastante obsesionado en las Reliquias, a costa de olvidarse de los horrocruxes.

Pero ¿alguien puede culparle? Desde el principio no han tenido demasiadas posibilidades de vencer, pues incluso si consiguen destruir todos los horrocruxes Voldemort no va a ser fácil de vencer para nada, y tener la opción de conseguir algo que les dé ventaja es alentador, especialmente cuando hace mucho que no saben nada de ningún horrocrux nuevo.

Dicho esto, es verdad que se obsesiona demasiado, y pasa los días ansioso por saber qué hace Voldemort sin éxito, mientras sus amigos toman el mando en la búsqueda de los horrocruxes. Es una suerte que Ron esté de vuelta, porque su buen humor y su lógica simple pero directa son muy valiosos en este momento.

Los tres vuelven a ser un grupo cuando Ron consigue sintonizar al fin con Pottervigilancia, y escuchar voces conocidas y saber que tienen el apoyo de sus amigos les levanta la moral. Es especialmente bonito oír a Lupin hablar tan bien de Harry y de sus instintos; está claro que ha seguido su consejo y se ha dado cuenta de que su ex alumno estaba en lo cierto. Pensar que Lupin le ha perdonado por lo que le dijo también llena a Harry de alegría.

Lamentablemente, la emoción de saber que Voldemort está en el extranjero, sin duda buscando la Varita de Sáuco, lleva a Harry a decir el nombre del villano, rompiendo los encantamientos protectores y dejándolos a merced de un ataque.

Las cosas no volverán a ser igual.

Observaciones y curiosidades:
  • En el caso de Ignotus Peverell, la familia perdió el apellido cuando una de sus descendientes se casó con un Potter, y llevó la capa a su familia. 
  • Los apodos de Lee, Kingsley y Fred son River, Royal y Rodent/Rapier, las traducciones directas de los apodos que tienen en el original. 
  • En el original, Kingsley dice que hay un paso de dar prioridad a los magos, a dar prioridad a los sangre limpia, y a ser un mortífago, no a dar prioridad a los mortífagos como dice en la traducción.

lunes, 11 de febrero de 2019

Capítulo 21: La fábula de los tres hermanos

En el capítulo 21 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry escucha la fábula de los tres hermanos, que lleva a los héroes a contemplar una nueva dimensión de magia, pero para ello tendrán que desafiar sus pretensiones.

Ha llegado el momento de saber qué son las Reliquias de la Muerte que dan nombre al libro, y para ello Xenophilius hace a los chicos leer la fábula escrita por Beedle el Bardo, una forma perfecta de hacer tiempo hasta que lleguen los mortífagos.

Hasta qué punto se conecta la fábula (que sigue temas muy conocidos en las fábulas de hermanos) con la realidad de la creación de aquellos objetos tan maravillosos es muy debatible. La cuestión es que traza un marco sencillo de entender para dar una dimensión tangible a unos objetos que, por su mera descripción, parecen imposibles incluso en el mundo mágico.

Si hay algo tangible, es la capa de invisibilidad (irónicamente, dados sus efectos); tanto nosotros como los protagonistas estamos acostumbrados a sus infalibles efectos, y hemos dado por hecho que todas eran así, al igual que Harry; recuerdo que cuando leí la descripción del demiguise en Animales fantásticos me extrañó que contara que las capas de invisibilidad pierden su eficacia con el tiempo, porque la de Harry parecía serlo. Aquí parece estar la respuesta: es una de las Reliquias.

La existencia de la capa permite que el trío se abra a la posibilidad de que existan las otras Reliquias; al menos para Harry y Ron, porque Hermione se mantiene firme en la imposibilidad, sobre todo, de la Piedra de la Resurrección, que viola una de las leyes fundamentales de la magia. En cuanto a la varita, la idea de que pueda existir una sola varita más poderosa por sí misma que cualquier otra le resulta absurda, pues el poder de la varita depende de quien la utiliza.

Aunque Hermione no se equivoca en sus suposiciones, tampoco es abierta de mente; está claro que Dumbledore quería que investigaran las Reliquias, y hasta cierto punto es probable que existan de una determinada manera. Sin embargo, como ya ha sucedido antes, Hermione se obceca en lo que sabe que es posible y no puede mirar más allá.

Es muy interesante la parte en la que Hermione asume que todos saben cuál el mejor objeto y cada uno de los tres escoge uno distinto. Puede parecer que eso los hace muy diferentes, o unos mejores que otros, pero al igual que las tres Reliquias juntas hacen de su portador el conquistador de la muerte, tres personas tan diferentes pueden trabajar juntas para lograr cosas enormes. Todos tienen algo que aportar.

Mientras discuten, Harry encuentra la habitación de Luna, y descubre cómo de importante es él y los demás para ella. Para alguien como Luna, que nunca ha tenido amigos por su forma de ser, encontrar gente que la valorara por quien es tuvo que ser algo muy fuerte. Aunque no lo demuestre con sus acciones, Luna siente una gran soledad, y agradece con mucha fuerza tener a gente que la apoya y la quiere. Es algo con lo que me puedo identificar.

Sin embargo, Harry se da cuenta de que nadie ha pisado la habitación en un tiempo y, por tanto, Xenophilius les ha estado mintiendo. Cuando se enfrentan a él con la verdad, el pobre hombre les revela qué pasa: los mortífagos secuestraron a Luna en respuesta a sus artículos en El Quisquilloso, y está dispuesto a lo que sea para recuperarla. A lo que sea.

Y aunque Harry puede comprenderle, no se va a dejar capturar. Por suerte, Hermione, que no parecía estar en su mejor momento, traza al instante un brillante plan para escapar y evitar que Xenophilius lo pase demasiado mal. Bendita sea.

La discusión sobre las Reliquias aún no ha terminado.

Observaciones y curiosidades:
  • Harry nota el apellido Peverell del recuerdo que visitó con Dumbledore, en la casa de los Gaunt. Se acordará de dónde lo oyó en el siguiente capítulo. 
  • En el original, Ron no dice que parezca que la capa es el mejor regalo, sino que según la historia se supone que la mejor idea es escoger la capa.

miércoles, 6 de febrero de 2019

La espada de Gryffindor

Ahora que la espada de Gryffindor está en posesión de nuestros héroes, es bueno que sepamos su origen; vamos a ver:

"La espada de Gryffindor fue creada hace un milenio por duendes, los forjadores más hábiles del mundo mágico, y por tanto está encantada. Hecha de plata pura, está grabada con rubíes, la gema que representa a Gryffindor en los relojes de arena que cuentan los puntos de las casas en Hogwarts. El nombre de Godric Gryffindor está grabado justo al terminar la empuñadura.

La espada fue forjada según las especificaciones de Godric Gryffindor por Ragnuk el Primero, el mejor de los duendes forjadores, y por tanto rey (en la cultura de los duendes, el rey no trabaja menos que el resto, sino con mayor habilidad). Cuando estuvo terminada, Ragnuk la deseaba tanto que pretendió que Gryffindor se la había robado, y envió esbirros a recuperarla. Gryffindor se defendió con su varita, pero no mató a sus atacantes. En su lugar los envió embrujados de vuelta con su rey, para que le entregaran la amenaza de que si intentaba volver a robar a Gryffindor, este desataría la espada contra él.

El rey duende se tomó la amenaza en serio y dejó que Gryffindor tuviera su propiedad legítima. pero permaneció resentido hasta su muerte. Esta fue la fundación de la falsa leyenda del robo de Gryffindor que persiste hasta hoy en algunas secciones de la comunidad de duendes.

La pregunta de por qué necesitaría un mago una espada, aunque se hace a menudo, se responde fácilmente. En los tiempos previos al Estatuto Internacional del Secreto, cuando los magos se mezclaban libremente con los muggles, usaban espadas para defenderse tan a menudo como sus varitas. De hecho, se consideraba poco deportivo usar una varita contra una espada muggle (lo que no significa que nunca se hiciera). Muchos magos hábiles también eran buenos duelistas en el sentido convencional, entre ellos Gryffindor.

En el folclore ha habido muchas espadas encantadas. La Espada de Nuadu, parte de los cuatro tesoros legendarios de Tuatha Dé Danann, era invencible cuando se desenvainaba*1*. La espada de Gryffindor debe algo a la leyenda de Excalibur, la espada del rey Arturo, que en algunas leyendas debe ser extraída de una roca por el legítimo rey. La idea de la valía para portar la espada se refleja en el retorno de la espada de Gryffindor a miembros dignos de la casa de su verdadero propietario."

Pensamientos de J. K. Rowling

"Hay una alusión mayor a Excalibur emergiendo del lago cuando Harry debe bucear en una laguna congelada del bosque para recuperar la espada en Las Reliquias de la Muerte (aunque la localización de la espada fue en realidad por un impulso rencoroso de Snape de dejarla allí), porque en otras versiones de la leyenda, Excalibur fue entregada a Arturo por la Dama del Lago, y fue devuelta al lago a su muerte.

En el mundo mágico, la posesión física no es necesariamente una garantía de propiedad. Este concepto se aplica a las tres Reliquias de la Muerte, y también a la espada de Gryffindor.

Estoy interesada en lo que pasa cuando colisionan creencias culturales. En los libros de Harry Potter, los más militantes de la raza duende consideran que todos los objetos fabricados por duendes son suyos por derecho, aunque se puede hacer un objeto en particular para un mago hasta su muerte por un pago en oro. Las brujas y magos, como los muggles, creen que una vez hecho el pago el objeto les pertenece a ellos y a sus descendientes o herederos a perpetuidad. Este es un choque de valores sin solución, porque cada lado tiene un concepto distinto de lo que está bien. Por tanto presenta a Harry un dilema moral complicado cuando Griphook exige la espada como pago a sus servicios en Las Reliquias de la Muerte.

*1* Esta leyenda pertenece al folclore irlandés.