Los gnomos son criaturas que abundan en los jardines de casas mágicas en Europa y en Norteamérica, suponiendo una plaga común en estos lugares, ya que se alimentan de las raíces de los árboles y plantas del huerto. Pueden llegar a alcanzar los 30 centímetros de altura, y por lo general su cabeza es desproporcionadamente grande respecto al resto de su cuerpo marrón, con unos pies huesudos y fuertes.
Los gnomos son capaces de hablar, aunque lo habitual es que se limiten a breves frases amenazantes o palabras y frases sueltas aprendidas de escuchar a los magos.
La forma habitual de expulsar a los gnomos del jardín, denominada comúnmente como desgnomización, consiste en agarrarlos por los pies y darles vueltas como un lazo para marearlos, antes de lanzarlos lo más lejos posible; hasta cierto punto, los gnomos parecen disfrutar de este proceso, ya que no parecen sufrir daño alguno de ser lanzados y hasta se acercan a los magos que están desgnomizando. Dado que los jarveys se alimentan de gnomos, también es posible hacer uso de estas criaturas para deshacerse de ellos, aunque por lo general este método se considera demasiado brutal.
Los gnomos más famosos de la franquicia son los que habitan en el jardín de La Madriguera, vistos por primera vez en La cámara secreta, libro en el que también se explica cómo es la desgnomización. Los gnomos de la Madriguera son bastante persistentes y suelen volver enseguida al jardín, algo que los Weasley achacan a su padre, que es muy permisivo con ellos.
En Hogwarts Mystery puedes adoptar un gnomo en la Reserva de Criaturas Mágicas, y hay una misión secundaria relativa a ellos. Durante la misma tendrás que ocuparte de desgnomizar los terrenos del castillo antes de que Filch suelte un jarvey para hacerlo por las malas; sin embargo, hay un gnomo con una oreja que llevará más trabajo, y al final tendrás que trasladarlo a La Madriguera para que esté seguro.
Esto sería todo respecto a los gnomos; la siguiente entrada tratará sobre el graphorn. ¡Nos vemos!
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