¿Qué es esto?

Soy un fan español de Harry Potter que quiere hacer un análisis completo de toda la saga del chico de la cicatriz, intentando destacar temas recurrentes, elementos que reaparecerán más adelante o que han aparecido después y cambios producidos en la traducción española de la saga (que no son pocos), además de curiosidades varias, para así algún día llegar a una perspectiva total de todo el universo Potter.

Cada lunes o martes habrá un post nuevo de cada capítulo de la saga analizándolo al detalle, y cuando acabe uno de los libros se hará un análisis de la película correspondiente, también habrá reseñas de la saga de Animales Fantásticos cuando vayan saliendo, así como del libro de El Legado Maldito al terminar la saga.

Asimismo, la primera semana de cada mes postearé una traducción personal de alguno de los textos que Rowling publicó en Pottermore y que ahora han quedado tristemente inaccesibles para los fans que no sepan inglés con la nueva versión. además de algunas aclaraciones sobre juegos de palabras, localizaciones, etc., y curiosidades que a lo mejor no sabíais.

Huelga decir que habrá spoilers a mansalva; si queda alguien en este planeta que no sepa las sorpresas típicos de la serie y no quiera saberlas que no se meta aquí. Queda avisado.

Cualquier comentario o sugerencia es bienvenido; ¡dejad vuestras impresiones tras leer!

lunes, 27 de mayo de 2019

Capítulo 30: La huida de Snape

En el capítulo 30 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry y los profesores se preparan para la guerra.

Es un poco anticlimático el cómo Harry, Luna y McGonagall despachan a los Carrow. Tras todo un curso instaurando un reino de terror entre los estudiantes, basta con un par de hechizos bien lanzados para quitárselos de en medio. Esto sólo deja claro que la situación ha escalado al punto en el que los profesores pueden rebelarse abiertamente, porque antes habría sido inútil.

Y todo se debe a la fe que McGonagall tiene en Dumbledore y Harry: en cuanto sabe que está allí por órdenes del antiguo director, es suficiente para abandonar cualquier amago de sumisión y hasta desafiar a Snape en uno de los duelos más interesantes de la saga, casi al nivel del duelo entre Dumbledore y Voldemort, lo cual es decir mucho.

Los otros jefes de las casas tampoco dudan de las intenciones de Harry y se preparan para evacuar el castillo y preparar las defensas. Bueno, Slughorn no lo tiene tan claro, pero cumple con su labor al fin y al cabo. 

Pensar que todo esto se debe a la palabra de Harry es un gran contraste con los eventos de La Orden del Fénix. Harry se ha ganado la confianza que merece su palabra y tiene multitud de aliados que le ayudarán a cumplir su objetivo enfrentándose a una gran fuerza. Bueno, probablemente la mayoría aprovecharía cualquier ocasión para luchar, más todavía si hay oportunidad de ganar.

Afortunadamente, los alumnos que están en la Sala de los Menesteres han estado corriendo la voz y se han reunido viejos aliados del Ejército de Dumbledore, la Orden del Fénix, el antiguo equipo de quidditch de Harry y otros, listos para la lucha. Es un poco conveniente dado que no sabían que hubiera que luchar, pero emociona ver a todo el mundo listo para plantar cara al mal.

Y entre todos los asistentes, ninguno sorprende tanto como Percy. En sus breves apariciones, quedaba claro que el hijo pródigo estaba arrepentido de haberse aliado con el Ministerio y contra su familia, pero su orgullo y la situación de encararse con su familia de nuevo le impedían volver. Ahora que ha llegado la lucha final, consigue armarse de valor y disculparse de manera sincera, recuperando el cariño de sus padres y hermanos. Percy nunca fue el personaje más destacable, pero ha tenido una buena progresión.

Y entre todo esto, Harry está de los nervios porque está viendo en tiempo real cómo Voldemort va descubriendo que ninguno de sus horrocruxes está donde debería estar, y sin duda reunirá a todas sus fuerzas para evitar que el chico se haga con los últimos; algo que parece sencillo, porque Harry sigue sin saber qué es o dónde puede estar.

A ver si Ron y Hermione descubren algo en el baño.

Observaciones y curiosidades:
  • La pregunta que le hace la aldaba a Amycus en el original es que adónde van a parar los objetos que se hacen desvanecer. La respuesta es la misma.
  • En el original, en lugar de colocarse tras una armadura para evitar las dagas de McGonagall, Snape usa magia para colocar la armadura frente a él.

lunes, 20 de mayo de 2019

Capítulo 29: La diadema perdida

En el capítulo 29 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry, Ron y Hermione vuelven a Hogwarts y comienzan la búsqueda del horrocrux.

Aunque ya habíamos oído algo de lo que estaba pasando en Hogwarts, ahora descubrimos por boca de Neville cómo están las cosas en el colegio desde la ausencia de nuestros héroes, y no es bonito. La idea de aleccionar a los jóvenes mientras les obligas por la fuerza a emplear torturas y atacar a sus compañeros está diseñado para convertir a las nuevas generaciones en personas afines al nuevo orden o destrozarles por completo para que no sean una amenaza. Quién iba a decir que lo de Umbridge podía ser peor.

Afortunadamente, nuestro trío de plata ha mantenido la lucha contra los Carrow y han estado montando una rebelión encubierta, al menos hasta que se han visto obligados a ocultarse. Ver a alumnos teniendo que esconderse por su vida en su propia escuela es algo inaudito. En estas circunstancias Neville ha dado un paso adelante y se ha convertido en el líder que siempre tuvo dentro de él; poco queda del chico asustadizo y nervioso que era al principio.

El resultado de todo es que cuando Harry y los demás llegan a la Sala de los Menesteres se encuentran con el viejo Ejército de Dumbledore y con nuevas incorporaciones ocultos mientras esperan la oportunidad de atacar, que según creen será cuando Harry aparezca para ayudarles a rebelarse. Qué decepción al saber que sólo están de paso.

Esta situación refleja las dos pasturas en conflicto que Harry tenía en La Orden del Fénix, el origen del Ejército de Dumbledore: por un lado, Harry se quejaba abiertamente de que la Orden no le permitía actuar, y sentía que tenía algo que aportar que los demás no reconocían. Por otro lado, Harry no quería que Neville, Luna y Ginny le acompañaran a rescatar a Sirius porque sentía que se pondrían en peligro, llevando al primero a preguntar si sus acciones con el ED eran sólo un juego o eran algo real.

Ahora Harry se encuentra en la situación en la que Dumbledore se encontraba, consciente de la importancia de la misión mayor y sin tiempo para inmiscuirse en una rebelión escolar que no tendrá sentido si no hacen lo que tienen que hacer de inmediato. Cuando el ED insiste en ayudar, Harry se pregunta: ¿hará lo mismo que Dumbledore y confiará sólo en unos pocos? ¿O compartirá la información que tiene con sus amigos y aliados para tener más posibilidades de conseguir su objetivo? No parece que sea casualidad que el objeto que buscan esté relacionado con el conocimiento.

Harry, con un buen consejo de Ron, opta por un punto intermedio, y les revela lo que están buscando sin decir qué es realmente o por qué lo necesitan. De esa forma, todos pueden juntar cabezas y llegan a la conclusión de que puede tratarse de la diadema de Ravenclaw, un objeto perdido hace mucho, y Luna lleva a Harry hasta su sala común para ver cómo es.

Tengo que decir que me encanta la sala común de Ravenclaw: una entrada en la que te juntas con compañeros para averiguar la forma de entrar; unas vistas geniales; libros; ¿qué más quieres? Bueno, probablemente podría pasar sin la mortífaga esperando para tender una emboscada, la verdad.

¿Pero por qué está allí?

Observaciones y curiosidades:
  • ¿Cómo descubrieron los mortífagos las entradas secretas que eran desconocidas para Filch? ¿Quizá Snape terminó descubriendo la entrada de la estatua de la bruja tuerta?
  • Harry se sorprende de que para entrar en la torre de Ravenclaw no haya que usar una contraseña, pero si así fuera Luna no la conocería, ya que acaba de llegar al castillo igual que él. Probablemente hasta los de Ravenclaw que están en la Sala de los Menesteres no la sabrían después de dos semanas sin entrar. La verdad es que es una suerte.

lunes, 13 de mayo de 2019

Capítulo 28: El otro espejo

En el capítulo 28 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry, Ron y Hermione vuelven a Hogsmeade y se meten en problemas inmediatamente, pero reciben una ayuda inesperada.

Como era de esperar, Voldemort había puesto trampas en caso de que Harry apareciese por Hogsmeade, y de haber planeado un poco lo que iban a hacer quizá no les habría pillado desprevenidos. Por otro lado, la situación conspira para dejarles en la mejor situación posible.

Tras unos tensos momentos (que confirman que la Capa de Invisibilidad es inmune a los encantamientos) los chicos pueden refugiarse en el Cabeza de Puerco, cuyo dueño, Aberforth Dumbledore, está dispuesto a cubrirles las espaldas.

Aberforth es un personaje muy curioso: siempre ha estado ahí, y de una forma o de otra acababa reapareciendo o era mencionado por alguien. Es inevitable que al compararlo con su hermano acabe en la sombra y que no parezca más que el dueño de un tugurio, pero pronto queda claro que no tiene un pelo de tonto, y que la posición que ocupa es mucho más importante de lo que parece.

Aunque insiste una y otra vez en que Harry se olvide de su hermano y sus peticiones y se ponga a salvo, y asegure que la batalla está perdida, Aberforth no cree ni una cosa ni la otra: simplemente tiene miedo de que Harry termine como acabó Ariana, y opina que arriesgar las vidas de los jóvenes no tiene sentido, cosa con la que no se puede diferir.

Durante este tiempo Aberforth ha estado vigilando a los chicos y ayudando a los alumnos de Hogwarts con provisiones y demás, además de enviar a Dobby cuando le necesitaban y cubrir a Harry y los otros esta noche. ¿Por qué, si sigue ayudando, no expresa interés en continuar la lucha, por qué parece tan derrotado?

A mi parecer, es porque su hermano es quien ha liderado la lucha: para él Albus no merece semejante confianza, no importa lo hábil o inteligente que sea, y el hecho de que haya encomendado a un joven una misión esencial y arriesgada no hace sino confirmar lo que ya sospecha, que no ha cambiado de como solía ser. Quizás por eso les cuenta la historia de Ariana, para que comprendan lo que él entiende, o cree entender.

Ya habíamos oído la historia de boca de Elphias, Muriel y Rita, todos ellos parciales de una forma o de otra, y sin la información que Aberforth tiene de primera mano, pero su versión también es parcial en lo que respecta a Albus. A pesar de lo que pudiera ser su hermano en aquel momento y cómo actuara entonces, sin duda no fue el arrogante y descuidado hermano mayor que Aberforth cree, o al menos no en tanto grado.

La realidad sobre Ariana es algo horrible, paralela la de tantas familias que se han visto obligadas a cuidar de alguien que no sólo no puede valerse por sí mismo, sino que puede llegar a suponer un peligro para todos, o incluso para sí mismo, sin pretenderlo. 

Y aunque se haga lo indecible por su familia, una carga tan pesada termina por hacer mella de una forma o de otra, sobre todo en los miembros más jóvenes, que sufrirán un conflicto entre vivir la vida que quieren y aceptar la carga familiar durante toda su vida. Aberforth cree que Albus sintió alivio en parte al morir Ariana, pues eso le liberó de tener que cargar con ella, pero Harry le defiende, y eso es algo muy poderoso.

Harry se ha pasado la novela descubriendo todo lo que no sabía del director, de su héroe, de su apoyo, y asimilando que no fue siempre la fuerza incorruptible del bien en la que confiar para todo, y que, lejos de no equivocarse ni de poderse equivocar, era una persona como todas las demás, inteligente pero a veces arrogante, bueno pero con tendencias tiránicas que le llevaron por caminos turbulentos, y que se esforzó por alejarse de ese camino el resto de su vida, asustado de esa posibilidad. 

Ahora se encuentra frente a frente con la persona que más podría estar de acuerdo con todo lo que ha estado sospechando de Dumbledore, y en lugar de aceptar lo que se temía, le lleva la contraria.

Se ha dado cuenta de que lo que Dumbledore hiciese en el pasado no cambia el valor de los momentos que pasaron juntos, ni las cosas que hizo por él. Ha comprendido que todo lo que pasó es precisamente la base sobre la que ha construido los medios para ser mejor, para ayudar a otros a que lo fueran. Dumbledore nunca se presentó a sí mismo como un buen hombre; fueron sus acciones las que inspiraron a otros y le convirtieron en uno.

Esperemos que pueda recordar esto, porque le esperan más momentos duros.

lunes, 6 de mayo de 2019

Capítulo 27: El último escondite

En el capítulo 27 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Voldemort descubre el plan de los héroes, pero eso les permite averiguar cuál debe ser su siguiente paso.

Este es un capítulo corto pero con mucho jugo: la espera entre las escenas de acción ha terminado, el villano está al tanto del plan de los héroes, y ahora todos juegan a contrarreloj para terminar lo que han estado haciendo estos meses.

Antes de nada, quiero notar que lo que hacen Harry, Ron y Hermione en este capítulo es increíble: ya en el capítulo anterior sufrieron de quemaduras por todos lados y lucharon contra un grupo de duendes y magos mientras le abrían paso a un dragón para escapar, pero ahora se pasan buena parte del día (recordad que fueron a Gringotts a primera hora de la mañana, y cuando se sientan está anocheciendo) montados en un dragón, y aún llenos de quemaduras. Es tremendo.

Una vez desmontados y a salvo, los tres se toman un momento para descansar, curarse y evaluar los pros y los contras. Por un lado, han conseguido otro horrocrux, pero por el otro han perdido la espada de Gryffindor, así que no tienen forma inmediata de destruirlo. Pero eso no es lo peor.

Lo peor de todo es que su infiltración ha sido de todo menos sigilosa, con lo que es evidente que Voldemort va a enterarse de que están buscando sus horrocruxes. Efectivamente, en cuanto le informan de la intrusión en Gringotts y de lo que han llevado los héroes, el villano entra en modo ira y Harry consigue meterse en su cabeza sin que se dé cuenta.

Cuando confirma que los intrusos se han llevado su horrocrux, el señor tenebroso monta en una cólera asesina, pues eso significa que Harry conoce su secreto, que no ha estado escondiéndose sin más sino que ha estado conspirando para destruir sus conexiones con la vida, y que todos sus escondites están en peligro, si es que no han sido profanados ya.

En una gran ironía, mientras Voldemort repasa mentalmente los escondites de sus horrocruxes y se tranquiliza a sí mismo porque sabe que Harry nunca podría encontrarlos ni llegar a ellos aunque supiera dónde están, le está dando a Harry la localización que no conocía, además de confirmar que Nagini es el otro. En todo caso, Voldemort decide examinar sus escondites, una precaución sabia; para Harry el siguiente paso está claro.

Sólo tienen tiempo hasta que Voldemort descubra que todos sus horrocruxes han desaparecido; antes de que eso suceda tienen que entrar en Hogwarts y descubrir dónde está el que falta para llevárselo y destruirlo. Y no hay tiempo para planear nada esta vez.

Tampoco es que les fuera a servir de mucho planear al detalle, visto lo visto en este libro.

jueves, 2 de mayo de 2019

El Caldero Chorreante

En el texto de Pottermore de mayo hablaremos del Caldero Chorreante, el local que sirve de entrada al callejón Diagon para los magos de Gran Bretaña, y que es una gran parte de su historia. Veamos:

"Algunas personas afirman que el pub más antiguo de Londres es el White Hart, en Drury Lane; otros que es el Angel de Bermondsey Wall, o el Lamb and Flag en Rose Street. Todos ellos son muggles, y todos se equivocan. El pub más antiguo de Londres, como cualquier mago te dirá, es el Caldero Chorreante de Charing Cross Road.

El Caldero Chorreante estaba allí mucho antes de que se planeara siquiera Charing Cross Road; su verdadera dirección es el número 1 del callejón Diagon, y se cree que se construyó en algún punto de principios del siglo XVI, junto con el resto de la calle mágica. Creado unos dos siglos antes de la imposición del Estatuto Internacional del Secreto, el Caldero Chorreante inicialmente era visible a los ojos de los muggles. Aunque el pub era desde un principio un lugar de congregación para brujas y magos (ya fueran londinenses o gente de fuera que iba a pasar el día comprando lo último en ingredientes y artefactos mágicos) los muggles no eran rechazados ni se les hacía sentir no bienvenidos, aunque alguna de las conversaciones, por lo mencionar las mascotas, causó que más de un bebedor descuidado se marchara sin acabarse la copa.

Cuando se impuso el Estatuto del Secreto, el Caldero Chorreante, que se había convertido en una gran institución de la Gran Bretaña mágica, recibió un permiso especial para continuar su existencia como un refugio para los magos y brujas de la capital. Aunque insistió en los muchos hechizos de ocultación, y en el buen comportamiento de todos los que lo usaran, el ministro de magia Ulick Gamp fue simpático con la necesidad que tenían los magos de soltarse en las nuevas y difíciles condiciones. Accedió también a darle al dueño la responsabilidad de permitir el acceso al callejón Diagon desde el patio trasero, ya que las tiendas tras el pub estaban ahora necesitadas de protección mágica.

Para honrar la protección de Gamp hacia el pub, el dueño creó una nueva marca de cerveza, la Vieja Gregaria de Gump, que sabía tan mal que no se sabe de nadie que haya podido acabarse una pinta (hay un premio de cien galeones para cualquiera preparado para hacerlo, pero nadie ha conseguido aún hacerse con el oro).

El Caldero Chorreante se enfrentó a uno de sus desafíos más complicados a finales del siglo XIX, con la creación de Charing Cross Road, que debería haberlo aplastado por completo, El ministro de Magia de la época, el tedioso y dado a enrollarse Faris Spavin, dio un melancólico discurso en el Wizengamot explicando por qué el Caldero Chorreante no podía salvarse esta vez. Cuando Spavin se sentó siete horas después tras acabar su discurso, le presentaron una nota de su secretario que explicaba que la comunidad mágica se había rebelado, había realizado en masa encantamientos desmemorizantes (algunos dicen hoy que se usó la maldición imperius con varios planificadores muggles, pero nunca se ha demostrado) y que el Caldero Chorreante había sido acomodado en los planes revisados para la nueva avenida. Ciertamente, los arquitectos muggles involucrados nunca entendieron por qué habían dejado un hueco en sus planes para edificios, ni por qué ese hueco no se veía a simple vista.

El Caldero Chorreante ha cambiado poco a lo largo de los años; es pequeño, en penumbra y acogedor, con unas pocas habitaciones sobre el bar público para los viajeros que viven lejos de Londres. Es el lugar ideal para enterarte de los últimos cotilleos mágicos si vives lejos del vecindario mágico más cercano."

Pensamientos de J. K. Rowling

"Charing Cross Road es famoso por sus librerías, tanto modernas como antiguas. Por eso quise que fuera el lugar en el que aquellos que tienen el conocimiento van a entrar a un mundo distinto."

lunes, 29 de abril de 2019

Capítulo 26: Gringotts

En el capítulo 26 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry y su grupo ponen en marcha su plan para colarse en Gringotts, y todo sale horriblemente mal. Otra vez.

¿Por qué todos los planes salen mal? Uno puede argumentar que es imposible tener en cuenta todas las variables que puedan plantearse durante la acción, como encontrarse con Travers por casualidad, pero sí que hay cosas que nuestros héroes deberían haber supuesto. Como en toda buena película de robos, Harry, Ron, Hermione y Griphook tienen que adaptarse según se producen los acontecimientos, y eso a nuestro trío se le da bastante bien.

Aunque el plan parece inteligente a primera vista, hay varias lagunas claras. Bellatrix estaba paranoica ante la posibilidad de que hubiesen entrado en su cámara, así que lo más razonable habría sido suponer que en cuanto pudiera comprobase que el horrocrux sigue allí, y una vez confirmado, que aumentara la seguridad en caso de que los héroes dedujeran lo que han deducido.

Lo que probablemente no podían prever es que Voldemort diera aviso de que Bellatrix había perdido su varita, así que quien la presentara por fuerza debía ser un impostor. Harry sortea ese obstáculo usando la maldición imperius a sugerencia de Griphook, tanteando una línea peligrosa. Usar maldiciones imperdonables en circunstancias peligrosas puede estar justificado, pero abre una veda muy peliaguda.

Por supuesto, entrar en las bóvedas no garantiza seguridad, y queda claro que los empleados de fuera saben que algo no va bien. Esto se traduce en una cascada mágica que anula sus encantamientos y les deja en su estado normal, justo a tiempo para enfrentarse a un dragón que custodia la cámara.

La pobre criatura habrá estado quién sabe cuánto tiempo encerrada en aquel pasaje subterráneo, una tortura para una criatura voladora tan grande, y ha sido torturada físicamente para que responda a estímulos y así controlarlo. Un dragón no es una criatura dócil en absoluto, pero ver uno así da mucha lástima.

Tras evitar a la bestia llegan a la cámara de los Lestrange, que está defendida de una forma muy simple y muy horrible: todo lo que tocas se pone al rojo vivo y se multiplica. De esa forma, cada vez que tocas algo tienes menos espacio y más posibilidades de tocar algo más, hasta que acabas enterrado en tesoros candentes. Son momentos muy horribles y no quiero ni pensar en las quemaduras que sufrieron todos en aquellos momentos. Que la puerta se abra para revelar un pequeño ejército de duendes y magos es casi un alivio.

Entonces llega la inevitable traición de Griphook. Está claro que el duende esperó hasta estar entre los de su raza para salirse con la suya, pero sus acciones son contradictorias. Podría haberlos delatado en el vestíbulo, donde ya estaba entre duendes y podría haber alegado que le habían forzado a ayudarle. No contó nada de la cascada ni de las maldiciones hasta que ya se habían producido, pero ¿sabía que estarían activas?

Si lo sabía no creo que hubiese entrado en la cámara, pues al final ha terminado tan quemado como los demás, o incluso más. Podría haber alegado que debía quedarse fuera para vigilar, y así librarse. Tal vez creyó que levantaría sospechas, o quería tener a mano la espada. Puede que no supiera nada, nunca lo sabremos.

En cualquier caso, nuestro trío se encuentra con su botín pero sin la espada, con graves quemaduras y asediados por todos los frentes. Y entonces Harry tiene la solución más loca que se le ha ocurrido en la vida: liberar al dragón para escapar montados en su lomo sobre Londres.

No me gustaría estar en el pellejo de los agentes del Ministerio que tengan que arreglar este lío ante los muggles.

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro defodio viene de la palabra latina para "excavar".

lunes, 22 de abril de 2019

Capítulo 25: El Refugio

En el capítulo 25 de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry y los demás planean la infiltración en Gringotts, pero su nuevo aliado puede que sea tan poco amistoso como parecía.

En el capítulo anterior, Harry estaba decidido a permitir que Voldemort se hiciera con la Varita de Sáuco y centrar sus esfuerzos en encontrar los horrocruxes, aferrándose a la pista que habían obtenido a un alto precio. Esta decisión le había dado un gran aura de firmeza. ¿Significa eso que sus dudas han desaparecido? Ni de lejos.

Ahora que no hay vuelta atrás, Harry pasa las horas preguntándose si ha hecho lo correcto. Sus amigos tienen sus posturas muy claras, como siempre; Hermione cree que ha hecho lo que debía, mientras que Ron piensa que se ha equivocado. Los dos están muy seguros, y su seguridad sólo aumenta las dudas de Harry. En todo caso, lo hecho, hecho está.

Harry se está aferrando a la idea de que sus decisiones entran dentro del plan de Dumbledore. Aunque el director ya no es el ideal del bien que una vez creyó, en el fondo no puede evitar recaer en tener a una figura adulta que le permita quitarse un poco de responsabilidad. Si Dumbledore le dejó un camino, y lo está siguiendo, su victoria podría estar garantizada. Es bonito pensar eso.

Parecería que Ron y Hermione, con sus perspectivas posiciones, no hacen más que liar a Harry, pero en realidad estar en medio de sus posturas polarizadas le permite llegar a un punto medio más moderado, que al final es lo más acertado en la mayoría de situaciones. Eso se ve muy claro en la negociación con Griphook.

El duende, aunque está agradecido a Harry y sabe que no tiene la mentalidad común en los magos que ha conocido, no es ninguna hermanita de la caridad, y se toma su tiempo antes de ofrecer su ayuda al grupo, que no será gratuita: exige la espada de Gryffindor como compensación por sus servicios. Esto da lugar a un conflicto cultural.

Ron, basándose en prejuicios adquiridos de la sociedad mágica, no confía en el duende por principio y está seguro de que quiere jugársela, lo que a su juicio justifica intentar jugársela a él. Por su parte, Hermione tiene más datos oficiales de las dificultades que han tenido los magos y los duendes a lo largo de la historia y cuando se trata de este caso en particular está más inclinada a confiar en los duendes, aunque Griphook no le caiga bien por sí mismo.

Harry, metido de nuevo en medio, valora todas las posibilidades: él no tiene ningún aprecio personal a la espada como tal; aunque le gustaría creer que Godric Gryffindor no la robó, para él es un precio aceptable a cambio de la destrucción de otro horrocrux. El problema es que sin ella no tienen forma de destruir los horrocruxes, y aunque pudieran usarla para destruir el que hay en Gringotts antes de dársela aún quedaría otro más.

Su solución, engañar a Griphook y no darle la espada hasta que ya no la necesiten, es arriesgada y poco ética, quizá hasta cobarde, pues no plantea qué hacer en el momento en que Griphook exija lo prometido. No puede salir bien, y después de la charla con Bill eso resulta bastante evidente.

Para terminar quiero hablar un poco de la vida en El Refugio, que al fin y al cabo es lo que da nombre al capítulo. Aunque Bill siempre ha destacado por ser el más responsable de los hermanos Weasley, ahora que le vemos en su propia casa casi parece otro Arthur, con el efecto de que Fleur casi parece otra Molly. No estoy seguro de que me guste eso, pero existen los suficientes matices para que no parezca que están en la Madriguera.

Por supuesto, la mejor parte es la reaparición de Lupin, que ahora es padre, y que en absoluto está enfadado con Harry. Más bien al contrario, se ha dado cuenta de que su antiguo alumno le ha dado una lección de valentía, y es gracias a él que ha vuelto con su familia. La decisión de hacerle padrino es sin duda merecida.

Las buenas noticias nunca vienen de más entre tanto mal augurio.

Observaciones y curiosidades:
  • Si queréis más información sobre la espada de Gryffindor y su conflicto de posesión, consultad este enlace.