El corto texto de este mes trata sobre los familiares de los magos, un elemento clásico de la mitología mágica. ¿Hasta qué punto está introducido en el mundo Potter? Dejemos que Rowling nos lo cuente:
Pensamientos de J.K. Rowling
"El concepto de los "familiares" ha existido en el folclore británico durante muchos siglos. Los familiares son animales (algunos dirían que son espíritus con forma de animales) que sirven a una bruja de diversas formas, ya sea como sirvientes, mensajeros o incluso espías. Los testimonios históricos de la hechicería mencionan a los familiares; a estos animales se les han atribuido dones sobrenaturales, e incluso se ha creído que eran demonios (o incluso el mismo diablo) disfrazados.
Los familiares, en el sentido estricto de la palabra, no existen en el mundo de Harry Potter. Aunque los estudiantes de Hogwarts tienen permitido llevar consigo animales a la escuela, los gatos y las ratas que vemos allí son, en un sentido amplio, mascotas. Irónicamente, el animal que más actúa como un familiar tradicional es la Señora Norris, que pertenece al único habitante no mágico del castillo, Argus Filch. Es cierto que se envían lechuzas como mensajeras a lo largo de la serie, pero esto es en el contexto de un servicio postal muy organizado, no muy distinto al correo muggle mediante palomas."
¿Qué es esto?
Soy un fan español de Harry Potter que quiere hacer un análisis completo de toda la saga del chico de la cicatriz, intentando destacar temas recurrentes, elementos que reaparecerán más adelante o que han aparecido después y cambios producidos en la traducción española de la saga (que no son pocos), además de curiosidades varias, para así algún día llegar a una perspectiva total de todo el universo Potter.
Cada lunes o martes habrá un post nuevo de cada capítulo de la saga analizándolo al detalle, y cuando acabe uno de los libros se hará un análisis de la película correspondiente, también habrá reseñas de la saga de Animales Fantásticos cuando vayan saliendo, así como del libro de El Legado Maldito al terminar la saga.
Asimismo, la primera semana de cada mes postearé una traducción personal de alguno de los textos que Rowling publicó en Pottermore y que ahora han quedado tristemente inaccesibles para los fans que no sepan inglés con la nueva versión. además de algunas aclaraciones sobre juegos de palabras, localizaciones, etc., y curiosidades que a lo mejor no sabíais.
Huelga decir que habrá spoilers a mansalva; si queda alguien en este planeta que no sepa las sorpresas típicos de la serie y no quiera saberlas que no se meta aquí. Queda avisado.
Cualquier comentario o sugerencia es bienvenido; ¡dejad vuestras impresiones tras leer!
jueves, 6 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
Capítulo 3: La despedida de los Dursley
En el tercer capítulo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry se prepara para despedirse de los Dursley para siempre, y todo resulta de lo más incómodo.
Los Dursley nunca han sido los personajes más profundos de la saga. Al principio cumplían el rol de los tutores que odian la magia y le ponen las cosas difíciles al protagonista, pero según Harry se iba haciendo mayor y maduraba quedaba claro que los Dursley no avanzaban, y cada vez se les prestaba menos atención.
Sabemos que Dudley ha cambiado después de lo que pasó con los dementores, pero Harry ha llegado al punto de ignorar completamente a su familia adoptiva este año y el anterior, así que no sabemos qué ha pasado exactamente en Privet Drive en ese tiempo. Al final, la taza de té que estaba pensada como una ofrenda de paz y acabó por ocasionarle un corte a Harry es una metáfora bastante buena de todo esto.
Y ahora tienen que irse para su propia seguridad, y no parece que vayan a volver a verse, termine todo bien o mal. ¿Para qué iban a reunirse? La pregunta más incómoda de todas, tal y como se hacen tanto Vernon como su sobrino, es si a Harry le afectaría que les pasara algo. No hay respuesta sencilla para eso.
Para cuando llegan los miembros de la Orden a recogerlos, los Dursley ya han aceptado al fin que van a tener que marcharse, y que Harry es alguien más importante de lo que pensaban. Cada uno de los miembros de la familia se expresa de manera distinta.
Vernon, siempre desdeñoso de Harry y de todo lo que tenga que ver con él, ha aceptado las circunstancias muy a su pesar y, lejos de intentar disculparse o reconocer algo de culpa, trata de dejar las cosas de forma genérica con un apretón de manos, que podría llegar a considerarse como una muestra de respeto en el mejor de los casos. No podíamos esperar mucho más.
Dudley ha estado reuniendo las fuerzas para hablar con su primo y darle las gracias, pero no lo ha conseguido. Supongo que siente vergüenza, o que aún tiene miedo de la magia y de las posibles represalias que pueda tomar Harry si le da la oportunidad. Consigue romper su silencio para expresar algo positivo sobre él, que no es mucho pero que le hace pensar sobre si algo puede haber cambiado. Los dos se despiden también con un apretón de manos, pero esta vez sí parece que hay respeto mutuo. Ambos seguirán en contacto en el futuro.
Por su parte, Petunia no sabe qué hacer. Ha dedicado su vida a alejarse de toda la magia por el rencor y la envidia que ha sentido toda su vida, y aún así no ha sido capaz de dejarla atrás completamente. La presencia de Harry ha sido siempre un recordatorio constante de lo que no pudo ser, y por ello le trató mal. Petunia es consciente de esto, pero no encuentra las palabras para expresarse, por dolor, rencor, vergüenza, arrepentimiento y otras sensaciones contradictorias. Al final se marcha con una vaga despedida, quedando todo sin resolver para ella y para todos. A veces las cosas pasan de esta manera.
Y así, de forma incómoda e insatisfactoria, nos despedimos de los Dursley. No los echaremos de menos.
lunes, 27 de agosto de 2018
Capítulo 2: In Memoriam
En el segundo capítulo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Harry se prepara para su viaje final, mientras recuerda a Dumbledore.
¿Quién era Albus Dumbledore? Esta es la pregunta que nos hacemos los lectores al mismo tiempo que se la hace Harry y buena parte del mundo mágico. La muerte del director lleva a sus amigos y conocidos a evaluar sus experiencias con él, muy diversas, y las de Harry entran en paralelo con las de los lectores.
Es indiscutible que Dumbledore es el arquetipo de hechicero sabio, del que Merlín es el máximo exponente, y que tiene en otros personajes como Gandalf ejemplos más recientes. Anciano, con barba larga y blanca, con ropas de mago clásico, y de gran sabiduría, es el personaje al que todos los héroes admiran y cuyo consejo todos buscan, y al que los malvados temen y desean eliminar antes incluso que al héroe.
Pero, como queda claro en este capítulo, Dumbledore no es un arquetipo, sino una persona, con un pasado y experiencias buenas y malas durante su vida. Durante este libro Harry deberá darse cuenta de que el hombre al que admiraba no siempre fue como le conoció, y eso no le hace menos sabio ni bondadoso, sino más humano.
A Harry le cuesta imaginarse a un Dumbledore joven, y a mí también. Sus pensamientos me hicieron recordar la vez que mencionó tener un hermano en El Cáliz de Fuego, lo que me hizo dar vueltas la cabeza en mi primera lectura por lo que eso conllevaba; Dumbledore era un sabio y anciano profesor, que tuviera algo tan mundano como un hermano significaría que en realidad era una persona normal con una vida, y eso resultaba inconcebible.
Otros, como Elphias Doge, le conocieron a lo largo de su vida, y por tanto pueden ofrecer una perspectiva más personal y realista de sus años de juventud, aunque está falta de detalles que solo unos pocos conocen, y su visión quizá esté empañada por el dolor de haber perdido a su amigo y por la admiración que claramente le profesaba.
Por el otro lado, tenemos a la infame Rita Skeeter, que está aprovechando la ocasión para ganar dinero con los trapos sucios de Dumbledore. Ella solo le ha conocido en unas pocas ocasiones, y claramente no tiene intención de dejar bien al director en su biografía, pero al menos se está tomando la molestia de investigar lo que escribe, y, como veremos, buena parte de lo que cuenta es cierto (si bien está pasado por su típico filtro).
Harry no duda en tacharla de mentirosa (y tiene sus motivos), pero se ve obligado a reconocer que no conocía a Dumbledore tan bien como pensaba, y eso le hace dudar sobre si realmente sabía lo que el director opinaba de él y de sus posibilidades contra Voldemort, además de empezar a dudar de cuánto de cierto hay en lo que le ha contado.
Tendrá que reconciliar al Dumbledore de sus recuerdos con la persona real si quiere triunfar en su misión.
Observaciones y curiosidades:
- Efectivamente, la taza de té que hay frente a la puerta es cosa de Dudley, aunque con intenciones más amistosas de lo que Harry supone.
- El ojo azul que Harry ve por un momento en el espejo es el de Aberforth, que tiene la otra mitad del espejo. Harry lo verá de nuevo varias veces en los siguientes capítulos.
lunes, 6 de agosto de 2018
Capítulo 1: El ascenso del Señor Tenebroso
En el primer capítulo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Voldemort traza su plan para lograr sus ansiados objetivos: matar a Harry Potter y hacerse con el poder.
Empezamos el último libro de saga con una perspectiva inusual: una reunión de mortífagos. En el anterior libro teníamos un encuentro más o menos informal entre varios de ellos, pero aquí es más oficial, con Voldemort reuniendo a sus seguidores y preparando estrategias.
Desde el principio queda claro que tiene las de ganar por ahora: está cómodamente alojado en casa de uno de sus acólitos más conocidos, a quien ha ayudado abiertamente a escapar de Azkaban, y da la impresión de que el Ministerio sabe a ciencia cierta que está allí con la mayoría de sus mortífagos pero no se atreven a actuar, de modo que el villano tiene pista libre para ejecutar sus planes.
Esto no significa que se haya confiado después de la muerte de Dumbledore; al contrario, no subestima a sus enemigos y se asegura de preparar sus planes con el mayor cuidado. Envía a Yaxley y a Snape a infiltrarse entre ellos para conocer sus planes, y, por muy incompetente que esté resultando ser el Ministerio, Voldemort quiere arrebatarles el poder de manera subrepticia para evitar problemas y complicaciones.
En cuanto a Harry, el mero hecho de que el señor tenebroso admita haber cometido errores respecto al chico ya dice volúmenes acerca de la seriedad de la situación; Voldemort está dejando a un lado su egolatría para considerarle un enemigo contra el que hay que luchar seriamente. Para ello, ha investigado qué sucedió en el cementerio y sabe que debe usar otra varita que no sea la suya.
Aunque está siendo precavido, Voldemort no se olvida de mantener su aura de autoridad y temor y de mantener a raya a sus subordinados; en las reuniones hace sentarse a sus mortífagos según lo bien que le estén sirviendo bajo su criterio, y se mofa libremente tanto de aquellos que le han fallado como de aquellos que le son fieles, como Bellatrix, para evitar que se sientan demasiado confiados. Desde luego, quienes le han fallado lo tienen mucho más crudo, como Lucius puede atestiguar.
También se preocupa de mantener la propaganda anti muggle a pesar de que no es algo que le interese personalmente, pero sabe que le conviene para obtener lo que quiere. Fijaos en que cuando habla del tema recurre a metáforas y frases prefabricadas en lugar de usar un discurso propio, y captura a la profesora de Estudios Muggles en Hogwarts para matarla frente a sus mortífagos y así dejar clara su postura.
Si este capítulo hace algo, es demostrar cómo opera Voldemort y contra quién se están enfrentando nuestros protagonistas, y la verdad es que no tiene buena pinta para ellos.
Observaciones y curiosidades:
- La "fuente" de Snape es Mundungus, a quien en realidad implantó el plan mediante conjuros de memoria, con fines benévolos, claro.
- Cuando Snape le da la fecha y hora del traslado de Harry, es evidente que Voldemort usa la legeremancia para averiguar si le está mintiendo. No lo hace, al menos en eso no.
- Yaxley asegura que controlando el Departamento de Transportes Mágicos pueden saber si Harry se ha aparecido, pero nada indica que se pueda controlar la aparición, y los protagonistas se aparecen de manera constante durante este libro sin ser detectados. Como mucho se puede argumentar que se puede saber si alguien se ha aparecido a o de un sitio concreto, como la casa de Harry.
- Voldemort sabe que su varita no funcionará contra Harry gracias a Ollivander, a quien mantiene prisionero en la mansión; son suyos los gritos que se oyen cuando Voldemort está hablando.
- La mortífaga que explica quién es Charity Burbage es Alecto Carrow, que ocupará su posición en Hogwarts cuando Voldemort tome el poder.
jueves, 2 de agosto de 2018
Gilderoy Lockhart
El texto de este mes trata sobre el famosillo del mundo mágico, Gilderoy Lockhart, atractivo estafador y muy pagado de sí mismo. Veamos cómo fue su vida:
"Primeros años
Nacido de una madre bruja y un padre muggle, con dos hermanas mayores, Gilderoy Lockhart fue el único de los tres hijos de sus padres en mostrar habilidades mágicas. Un chico guapo e inteligente, él fue claramente el favorito de su madre, y la realización de que también era un mago causó que su vanidad floreciera como una mala hierba particularmente perniciosa.
Escuela
La llegada del joven Lockhart al colegio Hogwarts de Magia y Hechicería no fue el triunfo que él y su madre habían esperado. De alguna forma, Lockhart no había apreciado que estaría en una escuela entera llena de brujas y magos, muchos de ellos más hábiles que él. (De hecho, había visualizado una entrada en Hogwarts para él de una manera no muy distinta a la que experimentó Harry Potter, décadas después. Se había imaginado caminando por los pasillos entre susurros emocionados debido a su habilidad mágica, sin llegar a ocurrírsele que todos los estudiantes de Hogwarts habían tenido experiencias similares antes de empezar la escuela.) En la mente de Lockhart él ya era un héroe de pleno derecho y un genio, y fue un shock nada bienvenido descubrir que nadie conocía su nombre, que sus talentos no eran excepcionales y que nadie estaba particularmente impresionado con su cabellera, que ondeaba de manera natural.
Esto no significa que Lockhart no poseyera talento alguno. Por el contrario, sus profesores sentían que poseía una inteligencia y habilidad superiores a la media, y que, con trabajo duro, podía llegar a ser alguien, aunque se quedaba corto frente a las ambiciones que compartía libremente con sus compañeros (Lockhart le contaba a todo el que estuviera dispuesto a escucharle que conseguiría crear una Piedra Filosofal antes de terminar la escuela y que pretendía capitanear al equipo de quidditch de Inglaterra hacia la victoria en la Copa del Mundo, antes de sentar la cabeza y convertirse en el ministro de Magia más joven de Gran Bretaña).
Seleccionado para la casa de Ravenclaw, Lockhart pronto estaba alcanzando buenas notas en sus trabajos, pero siempre había algo en su naturaleza que le dejaba cada vez más insatisfecho. Si no era el primero y el mejor prefería no participar en primer lugar. Dirigía cada vez más sus talentos hacia los atajos y las evasiones. Valoraba aprender no por aprender, sino por la atención que con ello atraía hacia él. Ansiaba premios y trofeos. Pidió al director crear un periódico escolar, porque nada le gustaba más que ver su nombre y foto impresos.
Nunca fue muy popular, pero aun así alcanzó su meta principal de ser reconocido en toda la escuela mediante repetidas hazañas para llamar la atención. Se ganó una semana entera de castigos por grabar su firma mágicamente con letras de seis metros en el campo de quidditch. Consiguió crear una enorme proyección iluminada de su propia cara, que mandó hacia el cielo en imitación de la marca tenebrosa. Un año se envió a sí mismo ochocientas tarjetas de san Valentín, lo que causó tal acumulación de lechuzas en el Gran Comedor que se tuvo que dejar el desayuno (demasiados excrementos y plumas en las gachas).
Vida post Hogwarts
Cuando Lockhart se marchó de Hogwarts, se produjo entre el profesorado un suspiro de alivio. Pronto se oyó de él en tierras extranjeras, donde sus hazañas comenzaron a reunir una publicidad cada vez mayor. Muchos de sus antiguos profesores empezaron a sentir que podían haberle juzgado mal, porque estaba demostrando valentía y resiliencia en librar a varios lugares lejanos de criaturas peligrosas y oscuras.
La verdad era que Lockhart al fin había encontrado su verdadero camino. Nunca había sido un mal mago, sólo uno perezoso, y decidió pulir sus talentos en una dirección. Encantamientos de memoria. Al perfeccionar este complicado conjuro, había conseguido modificar los recuerdos de una docena de brujas y magos altamente hábiles y valerosos, permitiéndole obtener el crédito por sus atrevidas hazañas, volviendo a Gran Bretaña al final de cada "aventura" con un nuevo libro listo para la publicación que narraba "sus" hechos de valentía con toda riqueza de detalles inventados.
A la década de dejar la escuela, Lockhart había alcanzado el estatus de best seller con su serie de libros autobiográficos y una reputación como defensor contra las artes oscuras de talla mundial. Incluso recibió la Orden de Merlín de tercera clase, se convirtió en miembro honorario de la Liga para la Defensa contra las Artes Oscuras y, con su bella apariencia intacta tras las muchas batallas a vida o muerte y a diente y garra que afirmaba haber tenido contra hombres lobo, banshees y similares, ganó el Premio a la Sonrisa más Encantadora, concedido por la revista Corazón de Bruja, no menos de cinco veces seguidas.
Regreso a Hogwarts
Muchos miembros del profesorado se quedaron extrañados ante las razones que Albus Dumbledore escogió para invitar a Gidleroy Lockhart a volver a Hogwarts como profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Aunque era cierto que se había vuelto casi imposible convencer a nadie más de que aceptara el puesto (el rumor de que estaba maldito estaba cogiendo fuerza dentro y fuera de Hogwarts), muchos profesores recordaban a Lockhart como profundamente irritante, fueran cuales fuesen sus hazañas posteriores.
Los planes de Albus Dumbledore, sin embargo, iban más allá. Resultó que conocía a dos de los magos por cuyo trabajo de su vida Gilderoy Lockhart se había llevado el mérito, y era una de las pocas personas en el mundo que creía saber lo que planeaba. Dumbledore estaba convencido de que Lockhart sólo necesitaba volver a un entorno ordinario de escuela para ser revelado como un charlatán y un fraude. La profesora McGonagall, a quien nunca le había caído bien Lockhart, preguntó a Dumbledore qué pensaba que iban a aprender los estudiantes de un hombre tan vanidoso y ávido de celebridad. Dumbledore respondió que "hay mucho que aprender hasta de un mal profesor: qué no hacer, cómo no ser".
Lockhart podría no haber tenido interés en volver a Hogwarts, dado cómo de bien iba su carrera de gloria robada, si Dumbledore no le hubiera puesto por delante de su cabeza hambrienta de fama la promesa de Harry Potter (un truco que Dumbledore repetiría años después, cuando necesitó convencer a otro profesor para que volviera a la escuela*1*). Al sugerir de manera sutil que enseñar a Harry Potter sellaría de manera definitiva la fama de Lockhart, Dumbledore había preparado un cebo al que Lockhart no pudo resistirse.
Para cuando llegó a la escuela, las habilidades mágicas de Lockhart (que una vez fueron bastante buenas) se habían oxidado casi sin remedio. El único conjuro para el que poseía habilidad era el encantamiento desmemorizador, que había estado usando durante años. Sus clases se convirtieron rápidamente en una charada, ya que quedó claro que era completamente inepto en todo aquello en que, según afirmaba en sus libros, era un experto.
El accidente que le costó a Lockhart su cordura se produjo al final de su curso en Hogwarts, cuando fue alcanzado por su propio encantamiento desmemorizador, que borró su pasado para siempre. Desde entonces ha residido en la Sala Janus Thickey Wars del Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas."
Pensamientos de J. K. Rowling
Un extracto sacado de una entrevista en la BBC Radio 4 con Stephen Fry y J. K. Rowling, grabada a finales de verano de 2005 y emitida como especial de Navidad en diciembre de 2005:
"Stephen Fry*2*: Ahora, ¿de verdad te manejas por los libros de palabras raras o el OED (Oxford English Dictionary) y demás, o son sólo cosas que tú de alguna forma, tienes una buena memoria para las palabras?
J. K. Rowling: La verdad es que no me manejo con libros. Tienden a ser cosas que he reunido o con las que me he topado mientras leía en general. La excepción fue Gilderoy, Gilderoy Lockhart. El apellido Lockhart, bueno, sé que es un apellido escocés bastante bien conocido...
SF: Sí.
JKR: Lo encontré en un memorial de guerra. Buscaba algún apellido glamuroso, con apariencia atrevida, y Lockhart me llamó la atención en este memorial de guerra, eso fue todo. No pude encontrar un nombre cristiano. Y estaba ojeando el Diccionario de frases y fábulas una noche. Estaba buscando cosas de manera consciente, en general, cosas que fueran útiles y vi a Gilderoy, que en realidad era un bandolero, y un pícaro muy atractivo.
SF: ¿En serio?
JKR: Y Gilderoy Lockhart simplemente me sonaba perfecto.
SF: Es un perfecto, perfecto...
JKR: Impresionante, y aun así, en el centro, bastante vacío, por supuesto.
SF: Así es, como sabemos, lo era.
JKR: Como sabemos."
*1* Este profesor no es otro que Slughorn, claro.
*2* Stephen Fry es muy conocido por los fans británicos de Harry Potter gracias a su acertada interpretación en los audiolibros de la saga.
lunes, 30 de julio de 2018
Harry Potter y el misterio del príncipe: la película
La película de Harry Potter y el misterio del príncipe se estrenó originalmente el 7 de julio de 2009. Fue dirigida una vez más por David Yates, y es la primera película en estrenarse después de que la saga de los libros concluyera.
Esto se deja ver en el transcurso de la película, que sabe lo que viene después y dedica el tiempo necesario para prepararse y establecer un ambiente apropiado. El filme consigue reflejar los tiempos oscuros en los que viven los personajes, aunque el tono es más humorístico que el del libro.
El único personaje nuevo de relevancia es Horace Slughorn, interpretado por Jim Broadbent. Su Slughorn es menos campechano que el de los libros, y más melancólico debido a los años de viajar de un lado a otro. Aquí parece menos aprovechado, y su negativa a entregar su recuerdo está pintada de manera más simpática. Se nota mucho que le atormenta lo que dijo aquella noche, mientras que en el libro es más un oscuro secreto que desea ocultar. En general este Slughorn es bastante disfrutable de ver, mientras que en el libro el personaje se puede hacer bastante pesado.
El mayor peso lo llevan los actores ya conocidos, que llegan a cotas excelentes en esta película, tras ya más de media década de experiencia; debo destacar en primer lugar a Daniel, que para mí hace un trabajo excelente (aunque él opina que es su peor actuación de la saga).
Si habéis seguido mis reseñas del libro, habréis notado que menciono muchas veces que Harry está distraído; las circunstancias requieren de responsabilidad por su parte, y en vez de eso Harry se desvía por cualquier cosa que le llame la atención, ya sea el libro de Pociones, Ginny o Malfoy. Aquí está centrado en todas esas cosas y en sus clases con Dumbledore, y en todo momento dedica su atención a lo que está haciendo. El Harry de los libros solo parece maduro en comparación con la riña absurda de Ron y Hermione; aquí está muy por encima en madurez.
Mención aparte merece la escena del Felix Felicis, que es espectacularmente divertida. De lo mejor de Daniel como Harry.
Por su parte, Rupert y Emma varían un poco a sus personajes, casi invirtiendo el papel que tenían en las anteriores películas. Ron tiene varias tramas propias y se aleja de su papel de alivio cómico, haciendo que el personaje evolucione y madure, mientras que Hermione parece sufrir una regresión necesaria, actuando de la manera habitual pero demostrando vulnerabilidad y momentos de debilidad moral más visibles que en el libro. Desde un punto de vista global de la saga, ambos salen beneficiados respecto a anteriores películas.
No podemos dejar de hablar de Draco. Tom Felton se aleja del mimado personaje de las anteriores películas e interpreta a un chico afectado por la situación que está viviendo, pero que no está tan lejos de quien era antes y termina abrumado por las circunstancias. Los gestos de Tom en las escenas en las que Draco alcanza su límite y se derrumba son magníficos.
En cuanto a los adultos, Alan Rickman hace un trabajo excelente con Snape; su dolor interno es palpable en el último acto de la peli. Sin embargo, no sale demasiado en esta película, así que el personaje no tiene tanto peso como debería. No perdono que no haya ninguna escena de él dando Defensa contra las Artes Oscuras.
Por su parte, no quedé muy satisfecho con Michael Gambon esta vez. El Dumbledore de esta película no parece muy decidido, está como deprimido en su resignación por su destino, con apenas escenas humorísticas que saquen lo mejor de Gambon. Dumbledore debe estar serio aquí, pero su actuación me dejó un poco frío, sobre todo en la torre. La excepción es la escena de la cueva; ahí su actuación es increíble.
Cosas que me han gustado:
- Muy acertada la mención de Regulus; también está en el libro, pero aquí se le da más importancia y ayuda para la siguiente película.
- La tienda de bromas de Fred y George es una maravilla; no dejo de asombrarme del trabajo que emplean en crear escenarios con todo lujo de detalles para unos pocos minutos de metraje. La escena merece pausas cada poco para apreciarlo todo.
- La escena del Juramento Inquebrantable es estupenda; Snape y Bellatrix juegan muy bien el uno contra la otra.
- El Tom Ryddle niño da mucho mucho miedo, más que en los libros; todo lo que podría quedar ambiguo en ellos aquí queda más que patente. Está interpretado por Hero Fiennes Tiffin, el sobrino de Ralph Fiennes, que interpreta al Voldemort adulto.
- Hablando de miedo, la escena de la maldición de Katie pone los pelos de punta.
- Como ya he comentado, la escena del Felix Felicis es la bomba, llena de frases inolvidables.
Cosas que no me han gustado:
- Siguen con la manía de hacer que los chicos usen magia fuera de la escuela, y no me gusta nada.
- Echo en falta la capa invisible en escenas como la del callejón Knockturn, y especialmente en la torre. La parte en la que Snape ve a Harry al subir y le pide en silencio que no haga nada me hace llevarme las manos a la cabeza.
- El ataque a la Madriguera es tan gratuito que no entiendo a qué venía.
- Los recuerdos que Dumbledore le enseña a Harry acaban reducidos a dos, con lo que mucha de la información relativa a los horrocruxes de Voldemort no se explica en esta película. Por ejemplo Dumbledore cuenta que el anillo es un horrocrux, pero no dice dónde estaba ni cómo lo encontró.
- Han quitado la lucha entre la Orden y los mortífagos en Hogwarts y la trampa a Dumbledore, con lo que inexplicablemente Draco sabe que el director está en la torre cuando este acaba de llegar.
No he hablado mucho de la trama romántica porque no me ha llamado mucho la atención. Han quitado bastante hierro a la rama Ron/Hermione, de lo cual me alegro, pero la trama Harry/Ginny me parece demasiado obvia y patente, poco discreta.
En resumen, la película es muy divertida cuando tiene que serlo y triste y melancólica cuando tiene que serlo, así que en general termina siendo bastante sólida por sí misma, y se deja ver perfectamente. Los actores han madurado mucho en sus roles.
Esta semana publicaré un nuevo texto de Pottermore, y el lunes empezaremos con Las Reliquias de la Muerte. ¡Estad atentos!
lunes, 9 de julio de 2018
Capítulo 30: El sepulcro blanco
En el último capítulo de Harry Potter y el misterio del príncipe, todos asisten al funeral de Dumbledore, mientras que Harry decide lo que debe hacer a partir de ahora.
¿Cómo se puede seguir tras perder a un ser querido? Puede parecer egoísta reconocerlo, pero en los días siguientes a la muerte de alguien cercano es fácil que se te pase por la cabeza más de una vez qué será de tu vida ahora. El tiempo se ha detenido para él o ella, pero no lo hará por ti ni por nadie vivo, y la vida tendrá que cambiar a la fuerza, como el agua que rellena un hueco en el que antes había otra cosa, con el resultado de que parece haber menos que antes.
Harry se plantea esta cuestión a lo largo de este capítulo; no le cabe duda de que Dumbledore le mostró el pasado de Voldemort y le enseñó sobre los horrocruxes para que continuara con la misión. Tiene toda la razón, y sin duda se aseguró de que Harry supiera lo que fuera necesario. Eso no le hace estar preparado, claro. Nadie puede estar completamente preparado para algo semejante.
En esto piensa mientras asiste al funeral de Dumbledore, que como era de esperar es de lo más emotivo y está abarrotado de asistentes. El director tuvo una larga y pública vida, con lo que es normal que grandes personalidades quieran darle un último adiós. Harry se pregunta si alguna de todas aquellas personas importantes siente de verdad la pérdida del director, pero yo estoy bastante seguro de que la amplia mayoría respetaba a Dumbledore en mayor o menor medida y quiere reflejarlo de alguna manera. No se trata de quién está más afectado, sino de estar junto a la persona que nos ha dejado.
Una vez terminado el funeral Harry reúne el valor para decirle a Ginny que tienen que romper, porque teme que Voldemort vaya a por ella si descubre que están saliendo. Su lógica es sólida, y dice mucho de Ginny que haya llegado a la misma conclusión y haya esperado a que su novio hablara, porque es su decisión; le deja claro que ella está dispuesta a estar con él pase lo que pase, pero acepta su resolución y le deja ir, al menos por el momento.
Harry está decidido a continuar solo, y su breve conversación con Scrimgeour deja eso claro, mejor solo que mal acompañado, y el Ministerio ha demostrado ser una mala compañía. Muy diferentes son Ron y Hermione, por supuesto.
Los dos amigos también habrán estado hablando, y conociendo a Harry mejor de lo que le conocemos nosotros, saben lo que va a decir y le cortan nada más empezar: ellos van a acompañarle. Después de todo lo que han pasado él no va a dejarles atrás, y seamos sinceros, sin ellos no duraría ni un mes.
Puede que el futuro sea incierto, pero tener amigos en los que apoyarte te hace afrontarlo con más fuerza.
La semana que viene no habrá reseña; proseguiremos el lunes 30 con la reseña de la película de El misterio del príncipe.
¡Qué poco queda ya!
Observaciones y curiosidades:
- En el original no se hace mención a que Hagrid esté llorando cuando recibe a Maxime.
- En el original, cuando Harry habla de ir al Valle de Godric y visitar la tumba de sus padres, dice que es algo que le gustaría hacer.
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