Como su propio nombre indica, el galés verde común habita principalmente en Gales, y su color verdoso es similar al de las hierbas que crecen allí. Salvo algún que otro incidente, esta raza de dragones están entre las menos problemáticas, y de hecho evita a los humanos salvo que sea provocado, al contrario que otros dragones.
Un incidente con uno de estos dragones, y peculiar por poco frecuente, es el incidente de Ilfracombe, causado por un galés verde que atacó a unos bañistas en este lugar; la fortuna quiso que una familia de magos, los Toke, estuvieran en el lugar, y protegieron el Estatuto del Secreto realizando el borrado de memoria más masivo del que se tiene constancia, acto por el que se les otorgó la Orden de Merlín de Primera Clase.
El rugido del galés verde común es muy característico por lo melodioso que es; lanza fuegos en finos chorros, y sus huevos tienen un color marrón terroso con motas verdes.
En Harry Potter y el Cáliz de Fuego, un gales verde común es uno de los dragones contra los que se enfrentan los campeones en la primera prueba del Torneo de los Tres Magos, y es Fleur Delacour quien se enfrenta a él: para poder conseguir su huevo usó algún tipo de conjuro que puso al dragón en un trance, aunque fue solamente efectivo en parte. Al igual que los otros dragones salvo el colacuerno, el galés verde es omitido de la versión cinematográfica.
En Hogwarts Legacy, un galés verde común es capturado por furtivos y forzado a luchar contra un colacuerno húngaro.
En Hogwarts Mystery, se puede adoptar un galés verde común en la Reserva, y existe una misión secundaria en la que te ganas la confianza de este dragón para poder recolectar sus excrementos y usarlos como fertilizante. También tratas con otro galés verde durante tus prácticas en el Ministerio de Magia en séptimo año, tras un ataque hacia unos muggles en Kenilworth.
El siguiente dragón para la sección será el hébrido negro.¡Nos vemos!


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